Deporte

Increíble: son ciegas y hacen salto en alto

A simple vista sería lógico pensar que el salto en alto no es un deporte recomendable para ciegos, y es cierto, pero dos adolescentes norteamericanam, Aria Ottmueller y Charlotte Brown, compiten con gente vidente, y logran practicar la disciplina, y con creces.

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Aria Ottmueller, una de las dos chicas ciegas que practica salto en alto

 

Mientras sostenía una vara de fibra de vidrio, Aria Ottmueller se agachó y tocó la pista para ubicar su punto de partida. Un entrenador la ayudó a ubicar su pie delantero. La lona de goma sobre la cual se practica salto en alto era para ella un borrón, la barra que marca la altura a saltar era invisible. Cientos de kilómetros en otra dirección, en Texas, Charlotte Brown tenía problemas para distinguir la pista del césped circundante, entonces su entrenador colocó una alfombra a los costados de la pista, para que la joven atleta pudiera ver cierto contraste y poder ubicarse camino al salto.

Esta pasada semana, Ottmueller, de 17 años, y Brown, de 15, han estado compitiendo en encuentros de atletismo de sus respectivos estados. Teóricamente ambas son personas con discapacidades visuales; pero, gracias al trabajo y a la ayuda de formadores inteligentes, estas deportistas están redefiniendo la idea de discapacidad. Las chicas no sólo compiten en su deporte, lo hacen junto a colegas que no tienen limitaciones físicas.

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Charlotte Brown, la otra no vidente que practica el salto en EEUU

 

Brown ha saltado la impresionante marca de 3,5 metros de altura, lo cual rankea entre las cien mejores marcas de su categoría este año en Estados Unidos. Ottmueller, por su parte, hace sólo cinco semanas que practica el deporte, ya que tuvo que convencer a su entrenador de que la dejara saltar. Recientemente superó su marca personal al saltar 2,3 metros, durante una competencia en Arizona. Salió sexta, comitiendo con gente vidente.

No es extraño que haya ciegos en deportes que implican correr o lanzamientos, como el disco. Marla Runyan llegó a la final de los 1500 metros en las Olimpíadas de Sydney 2000. Sin embargo, no es tan común que ciegos compitan en la categoría saltos, dado que es de las disciplinas más demandantes y más peligrosas. Hay que correr, girar sobre el pripio eje, elevarse cabeza abajo y pasar por encima de una barra suspendida. Hasta esta semana, la Asociación Norteamericana de Atletas Ciegos desconocía que hubiera en su país personas con restricciones visuales que practicaran el deporte. Ahora hay dos.

“Es una rareza absoluta porque necesita mucha coordinación entre ojos y manos. Es un logro total el de estas chicas”, comentó Mark Lucas, director de dicha asociación desde el año 2000.

Ottmueller no tiene visión periférica ni percepción de profundidad. Brown, en cambio, sufrió de cataratas de niña y ahora apenas distingue luces y sombras. Las compañeras de Brown usan campanitas en sus zapatillas para escortarla hasta la pista. Ottmueller se apoya en la cuenta matemática, contando cada paso antes de lanzarse y confiando en que esa repetición la llevará por encima de la barra sin problemas.

“No podés temerle a lo que no podés ver”, cuenta Ottmueller, quien confiesa que en el aire siente una sensación de infinita libertad. “Por unos segundos, nada está mal en este mundo, nada más importa”, describe Brown esta única sensación.

Visto en ABC

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