¡WOW!

¡Harán un parque urbano en un aeropuerto de Singapur!

Será construido en 2018, debajo de una enorme cúpula que incluirá varios niveles… ¡Y una catarata!

 

 

El pasajero llega al aeropuerto luego de un viaje de más de 14 horas, y tiene que esperar seis horas para tomar el próximo vuelo, que durará otras 14 horas. Casi la gran mayoría de los viajeros han pasado por esto. Y a veces uno no sabe cómo y/o dónde pasar el tiempo. Y por ahí el lugar elegido no permite un descanso mental adecuado, terminando estresándote más de lo querido.

Ahora ¿si hubiera un lugar que relaje a uno dentro del propio aeropuerto? Forest Valley es la nueva propuesta del arquitecto Moshe Safdie para construir en la terminal 1 del aeropuerto de Changi, en Singapur, uno de los más grandes del mundo. Se trata de un inmenso parque urbano rodeado de una enorme cúpula de cristal en cuyo centro habrá una catarata de 40 metros de alto.

“Ansiamos la naturaleza en estos lugares”, dijo Safdie cuando ganó el concurso para diseñar el espacio. “Cuando uno piensa de los pasajeros, que están encerrados en un aeropuerto esperando para abordar, las horas que deben pasar allí, ¿qué podría ser más maravilloso que sentir la naturaleza?”, agregó.

La idea surgió luego de que los ejecutivos le pidieran que eligiera una temática para la nueva atracción. Descartado diversas ideas, Safdie escogió la naturaleza como temática porque considera que “el verde, la lluvia, los senderos, serían algo que los pasajeros valorarían y nunca terminarían de agradecer”. El parque se plantará en una serie de niveles bajo una enorme cúpula de cristal en el centro del aeropuerto. Periódicamente, las plantas serán regadas por la lluvia artificial. El entorno exuberante, lleno de luz, está diseñado para ayudar a los pasajeros a relajarse. Durante las noches, la catarata se apagará, transformándose el cilindro que forma en una pantalla donde se harán proyecciones de luces acompañadas de sonido. El lugar se unirá por puentes peatonales de cristal a las actuales terminales 2 y 3. Y también contará con trenes eléctricos para quienes no quieran o puedan recorrer las distancias.

Desde el interior del lugar, las tiendas estarán ocultas. “No se puede tener un lugar así con negocios y marcas”, sostiene Safdie. “Creo que hay un modelo aquí en términos de intensa actividad comercial… hablamos de que el intenso mercado conviva con la naturaleza”. Además, el arquitecto imagina que otras ciudades podrían utilizar proyectos similares como éste a futuro.

Se estima que el parque estará terminado para 2018 y costará unos 1.500 millones de dólares. Quién sabe, quizás de ahora en adelante la espera del próximo vuelo sea en un entorno verde, fresco y agradable.

Nota vista en Fast Co. ExistEl Definido, y editada por Ramiro Moretta.

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