¡WOW!

Gana torneo de Scrabble en francés sin saber el idioma

El neocelandés Nigel Richards es el mejor jugador del planeta y lo demostró ganando en la lengua de Molière, la cual desconoce. ¡Genio!

 

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Nigel Richards es uno de esos raros prodigios, un verdadero atleta del tablero con letritas. El neocelandés se anotó para competir en el mundial del Scrabble en lengua francesa y derrotó a todos los francófonos, sin contarse entre ellos. Como leen: el barbudo sujeto hizo el mayor puntaje sin conocer el francés. ¿Cómo hizo? Dicen que se aprendió las palabras. ¡Estudioso!

“No sabe lo que quieren decir las palabras, no puede tener una conversación en el idioma, pero sabe las palabras”, cuenta su amiga Liz Fagerlund. Hay que decir que no hay poco mérito: el hombre se aprendió un diccionario entero de la lengua francesa en los dos meses previos a la competencia.

Richards, de 48 años, está rankeado como el mejor jugador de Scrabble del planeta. La brecha que lo separa de Paul Gallen – segundo rankeado, desde Irlanda del Norte – es mayor que la distancia que separa al segundo del jugador que ocupa el puesto 12 en ese ranking. El mayor campeonato mundial de Scrabble es el King’s Cup, Tailandia, y Richards ganó las últimas tres ediciones. Es un verdadero prodigio, el Lionel Messi del juego de mesa.

 

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Richards, que también ha ganado torneos en Estados Unidos, Malasia, Singapur y Polonia, es más que un jugador. Es un genio, una mente brillante. Está en todas partes, es una fuerza que supera barreras, idiomas y culturas; es un virtuoso del verbo, un genio del gerundio. Así lo narran las leyendas: en una partida en 1998, el novato Richards tenía las letras CDHLRN, más un comodín. En el tablero había una E disponible, que él podría haber levantado para formar la palabra CHILDREN (“niños”, en inglés), obteniendo así un bonus de 50 puntos. Pero prefirió seguir jugando, levantar dos Os y la E, deletreando CHLORODYNE (“clorodina”, un compuesto mezcla de cloroformo y anodina). Por ello sacó apenas diez puntos, pero se desafió a sí mismo, y eso es lo que le interesa.

Richards cuida mucho su intimidad, y aparentemente también es amante del ciclismo. “Es el mejor del mundo pero no es prepotente, no muestra ego ni agresión”, lo elogia el periodista Stefan Fatsis. “Solo se dedica a jugar el juego y luego se sube a su bicicleta y se va”. Lo que se dice un personaje maravilloso y adorable.

Visto en Quartz

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