Sociedad

Francisco abre su residencia de verano al turismo

Al habilitar los Jardines Barberini al público, le da un nuevo uso a una residencia que hasta ahora era de uso exclusivo de los Papas.

 

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A tan sólo 23 kilómetros del Vaticano, entre espectaculares jardines y a los pies del refrescante lago de Albano, se encuentra la residencia pontificia de Castel Gandolfo, donde los Papas suelen veranear desde el siglo XVII.

Este lugar paradisíaco se extiende a lo largo de una superficie de nada menos que 55 hectáreas, que incluye tres imponentes villas -Villa Cybo, Villa del Moro y Villa Barberini- y unas 30 hectáreas de jardines primorosamente cuidados. Hasta ahora, sólo los pontífices podían disfrutar de esa maravilla pero el papa Francisco, en una más de sus inéditas decisiones, ahora decidió abrir las puertas de los Jardines de Castel Gandolfo a los turistas.

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Desde el pasado sábado es posible visitar (previo pago de 26 euros, eso sí) los Jardines Barberini de Castelgandolfo, que además de su interés paisajístico y de bellezas naturales incluyen restos arqueológicos. Al fin y al cabo, la residencia pontificia de Castel Gandolfo se levanta sobre los restos de la gran villa que el emperador Domiciano se hizo construir en el siglo I en ese mismo lugar.

Al abrir los Jardines Barberini al público, Francisco quiere darle un nuevo uso a una residencia que hasta ahora era de uso exclusivo de los Papas y en la que veranearon tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI pero que, sin embargo, Bergoglio utiliza muy poco, por no decir nada. Sobre todo porque el actual pontífice tomó el verano pasado una decisión histórica: optó por no tomarse vacaciones.

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En total, y cuando está a punto de cumplirse un año de su elección como Papa el 13 de marzo de 2014, Francisco solo estuvo en Castel Gandolfo tres veces: cuando diez días después de ser elegido Papa acudió allí a visitar a Benedicto XVI, cuando el pasado 14 de agosto ofreció allí el Angelus y cuando el 15 de ese mismo celebró la misa de la Asunción. Y, que se sepa, en ninguna de esas tres ocasiones llegó a dormir en el Palacio Pontificio de Castel Gandolfo.

 

Visto en El Intransigente

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