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Extraños donan dinero para salvar manuscritos africanos

A través del crowdfunding, personas de todo el mundo ayudaron a salvar y preservar históricos manuscritos de Mali, una pieza importante para entender el pasado del continente africano.

 

 

Mucha gente no sabía nada de Timbuktu, e incluso desconocía que Mali es un país. Hasta que la comunidad hacker los condujo, como le pasó a Thomas Gruner, a una campaña del sitio Indiegogo llamada T160K. La propuesta de dicha campaña es juntar dinero para rescatar y preservar manuscritos históricos de Mali, evacuados de una aldea al norte del país a causa de los ataques de Al Qaeda. Los documentos históricos corrían el riesgo de pudrirse en el clima húmedo de Bamako, capital del país, pero ahora van camino a su preservación.

Gruner, joven programador de Washington, decidió ayudar, y lo hizo no solo donando dinero sino creando un juego que invita a los visitantes de T160K a ayudar. Muchos de los textos rescatados pertenecen al equivalente de la Edad Media europea, pero en África, y guardan secretos muy poderosos sobre el mundo que existía en el continente antes de la conquista. “Pensé que si podía hacer algo divertido, la gente lo compartiría, y podríamos llegar a más personas”, comenta Gruner, orgulloso.

La campaña fue un éxito más grande del esperado: hubo más de mil donantes, que entre todos aportaron varios miles de dólares, los cuales fueron cruciales para rescatar el tesoro histórico africano. Fue un uso muy innovador de un fenómeno moderno, el crowdfunding: el rescate de un valor cultural y antiguo.

Stephanie Diakité es la mujer detrás de la idea, y ahora apunta a seguir nuevas campañas que preserven el pasado africano y su cultura. La señora de Mali tiene 56 años y es especialista en desarrollo cultural, pero no hizo lo que hizo por sí misma, sino para ayudar a su amiga Abdel Kader Haidara, una bibliotecaria de Timbuktu. Juntas planean revolucionar el modo de financiar cultura en África, a través de la conexión de comunidades en diferentes partes del mundo. “Fue increíble ver a tantos hackers conmovidos y deseosos de participar”, cuenta Diakité. “Uno de ellos se dirigió a una gran comunidad y les explicó que esto era importante, y llegaron cientas de contribuciones”.

 

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El crowdfunding (Kickstarter, Indiegogo) como herramienta filantrópica es algo nuevo. El sitio Watsi, de San Francisco, nació para que personas de todo el mundo ayuden a otras a recibir atención médica; la idea es que esa ayuda le cambia la vida tanto al otro como a uno mismo. Otros grupos, como Community Sourced Capital, presta dinero para compensar la mezquindad de los bancos hacia los emprendedores. “Es un modelo impresionante”, opina Tony Dowler, CEO de T160K.

Los siguientes pasos de T160K incluyen financiar el primer circo profesional de Etiopía, Debre Berhan; salvar el club musical Fendika en Addis Abeba; y financiar documentales sobre tradiciones musicales africanas en desaparición, realizadas por el colectivo Instruments4Africa. “Lo importante es crear comunidades de gente que conozca aquello que defiende y que quiera participar no solo como financista, sino que nos ayude a dar a conocer lo que defendemos”, detalla Dowler. “Las redes sociales son el camino”, define.

“No queremos competir con las grandes instituciones en términos culturales ni de desarrollo, pero el paradigma está cambiando. A las grandes instituciones las apoyan otras que tienen fines de lucro, y por eso son controladoras. Nosotros no queremos operar así”, explica Diakité, que planea como próximo paso reunirse con Unesco y con la Fundación Gates, para poder expandir el proyecto al resto del mundo.

Visto en The Guardian

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