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Estudiantes recorren Misiones brindando alfabetización

El proyecto busca impartir gratuitamente más educación para familias de zonas rurales de la provincia argentina. El objetivo para este año es lograr que cientas de personas aprendan a leer y escribir.

 

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Muchas personas en Misiones aún no pueden acceder al derecho de aprender a leer y escribir. Y, para facilitar ese saber, estudiantes de distintas carreras de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) se sumaron a la propuesta de alfabetización para adultos en zonas agrarias llevada adelante por el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea), apoyados por la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible (Ummep) y el Movimiento de Participación Estudiantil (MPE).

Lo que motiva a los jóevenes, más allá de la bella tarea didáctica, es poder abrirse a otras realidades, tener contacto con la gente de su misma provincia. Así viven la experiencia de recorrer su tierra, generando un aporte concreto a la comunidad. Todo empezó el año pasado, cuando el grupo de estudiantes arrancó con una prueba piloto, gracias a la cual lograron graduarse veinte personas. Este año, comenzaron a alfabetizar a 70 personas en San Vicente, El Soberbio, Andresito, Oberá, San José y Bernardo de Irigoyen, y pronto irán camino a las 200 personas, muchas de las cuales son pequeños productores.

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De manera voluntaria, los estudiantes trabajan en las casas de las familias. Durante las clases, utilizan el método cubano de la fundación Yo Sí puedo, pensado para erradicar el analfabetismo. Consiste en una mezcla de encuentros y videos, proceso que dura entre 3 y 4 meses. Al mismo tiempo, el equipo difunde los derechos y la legislación que protege al sector, como el estatuto del peón rural o la Ley de Trabajo Agrario.

“No es solamente ir a enseñarles a leer y escribir, también es ir a aprender mucho de las dificultades que tienen las personas de ese sector, que están con los derechos vulnerados en muchos sentidos. Es un aprendizaje mutuo”, explicó Ingrid Carlson, de 26 años, estudiante de la carrera de Comunicación Social. “Por ahí les sale una changa y no pueden venir y algunos tienen que dejar por cuestiones personales, pero se trabaja mucho en poder sostener las clases, darles una mano y explicarles la importancia de aprender a leer y escribir”, sostuvo la joven.

“Aprendemos con ellos. Nosotros no somos ningunos iluminados que vamos a ir a enseñar y volcar conocimientos, sino que es algo dialéctico, es aprender juntos, entendernos y ayudarnos”, cuenta Ingrid. “En Oberá, me tocó un grupo de mujeres que estaban muy contentas y con mucha iniciativa por aprender”, cuenta, entusiasmada, al mismo tiempo que enfatiza la importancia de enseñar a la gente cuestiones sobre salud, higiene y nutrición.

 

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El año pasado, Gianina Almozni fue facilitadora en Jardín América, en el barrio Capilla 1, junto a dos compañeros. La joven de 23 años estudia la carrera de educación especial. “Para mí fue una experiencia muy importante en cuanto al futuro profesional. El contacto que uno genera con la gente, uno pasa a ser parte de su vida, hasta se comparten cumpleaños. Y lo más lindo es cuando te dicen que pudieron leer un cartel en la calle o mandar mensajitos”, cuenta la joven que ahora entiende que mucha gente debió empezar a trabajar de muy chica, y que eso les impidió recibir la educación que hubiera deseado tener.

“Los estudiantes a veces estamos encasillados dentro de la academia y leemos muchos libros pero no conocemos la realidad de nuestra región, de las personas que de verdad no tienen el acceso que nosotros tenemos”, retoma Ingrid, que también reflexionó sobre el acceso a estudios superiores. “Hay personas que no proyectan ir a la universidad porque no sienten que puedan hacerlo. Es como un sueño”. Por eso impulsa que cada vez más alumnos se sumen a esta tarea solidaria, para conocer a personas que “son iguales a nosotros y no conocen lo que es desayunar todas las mañanas, almorzar, estudiar, tener un libro, entonces… qué sentido tiene tu profesión si no vas a trabajar para mejorar la situación de esa población”, dice, enfática.

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“Es generar el compromiso y conciencia en los estudiantes, que también tiene que ver con una cuestión de ciudadanía, empezar a pensar en el otro, romper con el individualismo”, agrega Gianina, incitando a que cada vez más se sumen al proyecto.

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Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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