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Escuela-orquesta forma niños de zonas marginadas

La Escuela Orquesta de Berisso es un espacio de educación musical para más de 400 jóvenes.

 

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El uso del término marginal y marginado supone una diferencia no menor. Lo marginal supone un hecho ya dado. Lo marginado supone todo aquello que ha experimentado la sensación de la expulsión, de no sentirse parte de la comunidad. Y, en alguna medida, de quedarse sin hogar (aunque esto último sea simbólico: la sensación de no contar con un espacio para desarrollar las propias inquietudes).

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Quizá por eso salte a la vista la existencia de un espacio en la ciudad de Berisso que se ha convertido en el segundo hogar de muchos jóvenes y niños músicos. Se trata de la Escuela Orquesta de Berisso, iniciativa que surgió en el año 2005 y que, en la actualidad, forma a más de 400 estudiantes de 13 núcleos o zonas. Los alumnos tienen entre 5 y 22 años, y vienen de áreas marginadas, sin acceso a este tipo de educación.

La Escuela Orquesta se encarga de captar cada vez más alumnos e incentivar el aprendizaje y el desarrollo de las capacidades de cada uno de ellos, los “emergentes”, como los denominan. Los profesores, músicos profesionales, son los “agentes multiplicadores” o “misioneros”. Entre los 400 estudiantes de la Escuela, Jonathan Miranda empezó a tocar el violoncelo hace menos de 4 años. Quería ser arquitecto pero se dio cuenta de que su verdadera pasión era la música. Se enteró de la existencia de la escuela, se anotó y, 4 años más tarde, terminó estudiando en Estados Unidos. Aplicó para el concurso “Cello, An American Experience” y quedó seleccionado. Se fue a Minnesota y allí uno de sus profesores le ofreció continuar sus estudios en la Universidad de Michigan.

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En la Escuela Orquesta conoció a Lautaro Muntian, de 14 años. A los 7, Lautaro empezó a mostrar interés por la música, lo que lo llevó a probar varios instrumentos, hasta que dio con el trombón y, a partir de ese momento, jamás se separó de su instrumento. Su familia no contaba con los medios para llevarlo a un conservatorio. Por eso, la Escuela fue para él la oportunidad de su vida. Y la aprovechó al máximo. Hoy, a los 14 años, lo convocaron para ser parte de la Orquesta Sinfónica de Berisso, agrupación semiprofesional.

Jonathan y Lautaro son solo dos casos de los cientos de jóvenes que le dedican su vida a la música y que encontraron, en la ciudad de Berisso, un espacio para cultivar su talento y su pasión, una estructura y profesionales que los guían en el trayecto y que buscan acercar esta oportunidad a otros niños y jóvenes como Jonathan y Lautaro y el resto de los 400 alumnos que integran la Escuela, con mayúscula, porque la sienten propia, tanto como un hogar.

Visto en El Día

Nota editada por Cecilia Martínez

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