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Escritos de San Francisco, por primera vez en América

Por primera vez en 700 años, manuscritos del Juglar de Dios atraviesan el Atlántico para ser expuestos en Nueva York.

 

 

“Nunca pensé que tendría esto en mis manos”, declaró el Reverendo Pierangelo Massetti, responsable del laboratorio de restauración del Monasterio de Praglia, cerca de la ciudad de Padua. “San Francisco escribió este poema, que probablemente sea la fundación del lenguaje italiano”, agregó el hombre, devoto como tantos de la vida y obra de Francisco, el Santo de Asís. Ahora, los neoyorkinos tendrán la oportunidad de verlo en directo, ya que el Padre Massetti y sus colaboradores están terminando de restaurar 13 manuscritos medievales de los 19 del Sagrado Convento de San Francisco de Asís.

Los documentos nunca salieron de Italia en 700 años y están siendo exhibidos en la sede central de las Naciones Unidas, en Nueva York, hasta mañana. La exhibición es privada, pero luego se hará pública en Brooklyn Borough Hall hasta mediados de enero. Ninguno de los textos en exhibición está firmado por “El Pobre de Asís”, el santo que inspiró al Papa Francisco a elegir su nombre. Los historiadores justifican con que dictaba sus textos. Igualmente estos 19 documentos son el registro más antiguo que se tiene de San Francisco de Asís.

“San Francisco fue un hombre, un santo del pueblo”, declaró Ken Hackett, embajador estadounidense del Vaticano, la semana pasada en una conferencia de prensa en Roma. “El Papa es su fiel reflejo y lo pone en práctica todos los días, preocupándose por la marginación”, expresó, a la vez que declaró que “esta exhibición le dará la chance a los norteamericanos de conocer la historia y espiritualidad de San Francisco y la oportunidad de inspirarse”. No se descarta que luego los documentos lleguen hacia el Sur, a tieras del Papa y países limítrofes.

Durante los últimos cinco meses, el Padre Massetti, dos monjes y tres jóvenes restauradores limpiaron delicadamente, página por página, los manuscritos. Los expertos repararon las fisuras con fibras vegetales de Japón y membrana bovina. También consolidaron la tinta y los colores gracias a un gel de almidón. La restauración que demandó más tiempo fue el Manuscrito 328, del franciscano Ubertino da Casale, que data del siglo XIV e interpreta el Estado de San Francisco y la pobreza de Cristo.

La exhibición ya estuvo en cartelera este año y fue solicitada por museos y fundaciones de todo el mundo, desde Rusia hasta Argentina. Atentos, amigos: desde el Medioevo y en directo, palabra de santo.

Visto en The New York Times

Nota editada por Lautaro Torres.

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