Opinión

Escritor semanal: Mijal Iastrebner

Podría arrancar contando el pequeñísimo o inexistente espacio que tuvieron el 95 por ciento de las notas de esta semana de Buendiario en los medios masivos. Pero no voy a hacerlo porque esa sería la primera mala noticia. A mi entender, el que se regodea en su falta de fortuna es aquel al que le viene mejor indignarse, enojarse y hacer la plancha en sus sentimientos pocos felices que salir a generar cosas buenas. Pero mejor no hablar de estas personas porque si notáramos que se trata de la gran mayoría estaríamos hablando de la segunda mala noticia. Está claro que no hay “buenas” ni “malas” noticias, que para cada lector el adjetivo positivo o negativo es opcional.  Siempre que hay una noticia (una información que hasta el momento se desconocía) y para juzgarla deberíamos pensar a quién le viene bien, a quién perjudica, quién lo comunica, en qué lugar y de qué manera. Es por eso que consumir una sola noticia –mejor ni hablar de un diario entero- aportando el criterio propio es un ejercicio muy demandante. Pero me resisto a que esto se transforme en una tercera mala noticia.

 

buendiario - sección opinión2

 

En mis años de estudiante de cine, llegaba a mi casa a la madrugada y cenaba viendo a las únicas personas despiertas en el lugar, “los de la tele”. Alguna que otra vez, para no perder contacto con la realidad (ilusa), pensé que era una buena idea ver un noticiero. Fue entonces que descubrí que Diario de Medianoche, de Telefé, abría todos sus programas con una imagen de una fatalidad. La primera vez que lo vi se trataba de un hombre que durante horas amenazó con tirarse de un balcón ¡y lo hizo! Y ahí estábamos los ilusos, viendo morir un hombre por el canal de aire antes de irnos a dormir. Fue después de ver como un toro se vengó con el público que iba a verlo agonizar y/o morir en una corrida, varios robos en supermercados, accidentes automovilísticos que ni siquiera ocurrieron en este continente, entre otras fatalidades que sí pude borrar de mi memoria; decidí que nunca más miraría ese noticiero. Así fue, pasaron varios años hasta que en una noche, cuando llegaba de la escuela de periodismo a la casa de una compañera, volví a ver a Paolosky en la pantalla. Esta vez, pasando temas y cantándolos en vivo, y mostrando videos de Youtube de bloopers o animales adorables. Podría decir que es bueno haber abandonado el mal habito del morbo pero con él desapareció toda la información.

 

buendiario - opinión semanal

 

La desinformación es tan peligrosa como la mala información. Pero de ninguna manera esta va a ser la cuarta mala noticia. Y la buena noticia es que todo el esfuerzo que los medios invierten en desinformarnos, manipularnos, resentirnos y/o resignarnos, hoy tiene una resistencia visible: Buendiario esta semana, no solo me alegró, sino que me conmovió (mellizos tiernos, McCartney cupido), me inspiró (ropa para homless, video geométrico), me dio esperanzas (tráquea de células madre, partido de la red, familias homoparentales) y me permitió expandir mi visión de la realidad. La clave es valorar lo positivo, elevarle el nivel de prioridad. Cuanto más masivo sea el pensamiento positivo y cuanto menos nos pensemos como víctimas del sistema, más haremos para modificarlo.

 

Mijal Iastebner

Periodista, fundadora y directora de Revista Cultra

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