Opinión

Escritor semanal: Micaela Svidovsky

buendiario - escritor semanal - micaela svidovsky
Yo no era una mina optimista. Me gustaba quejarme, y mucho.Me gustaba criticar, me gustaba mirar las cosas malas, me encantaban las malas noticias, era un poco morbosa, me daba bastante asco cuando en un diario aparecía “un canto a la vida” o un “mimo al corazón” para describir una película y consideraba seriamente matar a Virginia Lago.Digo gustaba, así en pasado, porque hubo un cambio. No sé qué habrá pasado en mi vida pero un día me di cuenta de que el mal humor me traía más mal humor (así como la fiaca trae mas fiaca) y que mi situación se hacia bastante insostenible. Que mis amigos no me bancaran no era una novedad, pero cuando es una la que no se soporta, es porque hay un problema.  Nunca antes había hecho esto, pero un día así como si nada, me propuse tener un buen día.

Y después me propuse tener una buena semana. Y bueno, todavía no llegue al mes… pero vamos bien encaminados.

No es sencillo, hay cosas que hacer, hay pocas horas para dormir, hace frío, hace calor, hay hambre de minirodhesias, ganas de quedarse en la cama un rato mas, libros que no llego a leer y películas que me pierdo.

Me siento como en rehabilitación. En rehabilitación de mi mal humor. Obvio que a veces la abstinencia te mata y te dan muchas pero muchas ganas de volver a convertirte en quejoso. Pero, como toda persona en rehabilitación, voy un día a la vez. E intento hacer de cada rato lo mejor posible.

Cuando viajo en subte en hora de pico, voy escuchando la música que más me gusta. Me levanto temprano y me pongo mi ropa preferida, capaz es un poco extravagante pero… ¿y qué?

Desayuno leche chocolatada tibia con pajita. En el colectivo leo mi libro basura que me saca una sonrisa por cada frase mal escrita que encuentro.

Veo la tele que yo quiero, y si no encuentro qué ver me bajo una peli, de esas que vi miles de veces y de las que nunca me canso. Leer una buena noticia también me pone de buen humor. Ver la foto del gatito de tres patas con sombrerito de cocinero hizo que mi mañana sea un poco más tolerable. El descubrimiento de los dibujos en los libros también. Ese libro que alguien lo tenía acumulado en alguna biblioteca sin darle demasiada importancia, ese libro viejísimo que necesitó de una persona curiosa para darse cuenta de la doble belleza del objeto me encantó.  La curiosidad me pone de buen humor. Las buenas noticias también.
Ahora que encontré Buendiario pretendo leerlo todos los días y así poder rehabilitarme completamente.

Micaela Svidovsky
Estudiante de locucion y crítica de cine
@micasvido

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.