Opinión

Escritor semanal: Guido Segal

 

Una pregunta teórica, muchas respuestas prácticas

Nunca está de más replantearse ciertas preguntas que a priori parecerían obvias. Hay que tener mucho cuidado con la aparente obviedad, porque muchas veces esconde una pereza intelectual o una intención compleja de convertir a una palabra en una bolsa de gatos, donde todo cabe porque la definición no es clara. La palabra “noticia” (en singular o plural) es una palabra compleja, de entrada. ¿Qué es una noticia, o qué es noticia, exactamente? Algo novedoso, algo digno de difusión, algo que apela a algún tipo de interés humano, algo que “vende”… suena todo muy difuso, muy poco delimitado. Una noticia es, a fin de cuentas, un híbrido. Si encima queremos definir una “buena” noticia, tenemos una segunda complicación. ¿Qué es una buena noticia? O, para apelar a otro conjunto de palabras muy usado pero muy poco definido, ¿Qué es una noticia “buena onda”?
Creo que Buendiario no es un mero diario, es eso y es además un intento inteligente de volver concreto algo que a priori es impreciso. La fuerza del proyecto radica en su intención de entender y a su vez definir, o especificar, qué es lo bueno, o qué aspectos del concepto noticia tienen la capacidad de despertar en el lector cualidades positivas más que negativas. Es decir que, de alguna manera, es tanto un proyecto filosófico, apoyado en una tesis clara (“El hombre es, por naturaleza, bueno y capaz de hacer el bien”); una fuente de entretenimiento, que pretende divertir y sorprender a partir de contenidos elaborados y ligados a la realidad; y un medio político, que propone una mirada distinta sobre la realidad, una mirada que logre ser comprometida y a la vez esperanzadora, sin ser por ello ingenua o negadora en relación a los aspectos más oscuros o tristes del mundo. ¿Ambicioso? Sí. Pero a mucha ambición conviene simpleza en los procedimientos, y Buendiario se presenta sin estridencias, apelando a las mismas herramientas que otros diarios (las tan confusas “noticias”), pero con otro fin. Buendiario, me parece, no quiere vender, no quiere convencer, no quiere imponer: Buendiario quiere proponer.
La pregunta, más allá de las intenciones o logros del diario, persiste: ¿Qué es una buena noticia? Vayamos pues a las noticias de la última semana, porque en ellas deberíamos encontrar lo que Buendiario es o quiere ser. No se puede negar que la sección El Agora es la piedra basal del pilar más comprometido del proyecto, donde se ve su veta ideológica (no debemos pasar por alto el nombre de la sección: el ágora era para los griegos el espacio de debate de la cosa pública, donde se definía el destino político, económico y social de la Polis). Elijo la noticia sobre San Luis el “bullying”, dado que plantea varias cosas interesantes: la aparición de políticas de regulación social en el interior del país, donde a veces sistemas cuasi feudales mantienen el status quo y el silencio. Es una buena noticia porque busca un cambio de paradigma social, en busca de un bien común. Es una medida que no perjudica a nadie, sino que beneficia a algunos, los perjudicados. Habla de políticos que escuchan y actúan, algo que no siempre pasa en la Argentina. Es una noticia que genera esperanza y estimula a seguir en la senda de los cambios. Por eso es buena.
En la sección Recreo me gustó la noticia sobre la posibilidad de ver la película que Israel Caetano hizo sobre Néstor Kirchner. Es cierto, que se haya “censurado” esta versión – tal vez la palabra es demasiado fuerte, pero lo cierto es que se prohibió que se terminara y se estrenara – es asociable a una mala noticia, pero que ahora podamos verla y debatir revierte ese panorama. Porque hoy en día, en la Argentina, se pelea mucho y se debate poco, y para que vuelva el debate hacen falta obras inteligentes y pensantes, que no sean ni panfletos a favor ni en contra, sino obras complejas, que nos enfrentan a nuestras contradicciones, tanto políticas como estéticas. Y Caetano es un cineasta en serio, entonces acceder a su mirada sobre Kirchner, con sus méritos y sus fallas, solamente puede ser bueno, estemos parados en la vereda ideológica en la que estemos ideológicamente.
Ahora bien, Buendiario también postula que lo bueno es lo divertido, o lo simplemente gracioso. Por eso pueden convivir esas noticias con una como la que apareció en la sección ¡Wow!: Encontraron un pene dibujado en Marte. ¿Por qué es buena? Porque nos hace reír al mismo tiempo que nos habla de ciencia, nos despierta la imaginación y nos introduce a un tema interesante a través de un chiste, que siempre es una manera elegante de hacer una presentación.
Si luego uno lee la noticia Acción/Reacción Regeneran hígado con células madre de placenta, la noticia sería buena porque tiene que ver con la creatividad médica al servicio de extender la vida de la gente, y nadie puede discutir que eso no sea universal. Porque las buenas noticias, en gran medida, son noticias que traspasan fronteras, que unifican a la humanidad bajo preceptos que todos coincidimos en defender, como las ganas de vivir y, sobre todo, de vivir mejor.

Y, sin embargo, el diario no pretende adoctrinar sobre lo bueno, jamás nos dice que lo bueno es único o indiscutible. Y para eso existe esa sección clave, la sección que refleja la apertura mental del proyecto (más aún que la sección En Plural), la que invita al lector a participar y pensar junto a quienes hacen el diario: ¿Es o no es? El mundo tiene grises, y no todos pensamos igual, y aún así nos podemos entender si sabemos dialogar y respetar a los demás. La noticia del padre que permite a su hijo usar vestidos y polleras nos incita a replantear nuestros prejuicios, a no cerrarnos a nuevas posibilidades, o al menos a defender nuestras creencias. Y, creo yo, cualquier invitación amable al pensamiento, o al debate constructivo, es necesariamente una buena noticia.

Guido Segal – Cineasta y crítico de cine

Estudió en la FUC y en la Universitat Pompeu Fabra y escribió en la revista El Amante

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