Opinión

Escritor semanal: Gabriel Ziblat

¿Qué es una buena noticia? Desde que conocí Buendiario.com me hago la misma pregunta. ¿Debe ser divertida? ¿Entretenida? ¿Puede una noticia seria ser una buena noticia? ¿Y si es aburrida? Una semana leyendo el sitio permite darse cuenta que estas posibilidades están todas incluidas.
¿Cómo es posible, sino, que nos enteremos al mismo tiempo que en Vietnam se hicieron 28 conferencias sobre una eventual reforma constitucional en sólo un trimestre y que en alguna parte del mundo a alguien se le ocurrió inventar una bicicleta con alacena y barra incluida? Dos noticias que entran bajo el calificativo de “buenas”, pero que claramente no tienen nada que ver entre si.
Ejemplos abundan. Que en Nueva Zelanda se haya aprobado el matrimonio igualitario me alegra. Es bueno que esta tendencia se vaya expandiendo cada vez más. En algunos años, imagino, recordaremos cuando los gays no se podían casar como algo arcaico. Pero la noticia del pastor protestante alemán que en una misa confesó que es transexual no sólo me alegró, sino que también me arrancó una sonrisa. Es curioso, sino gracioso, imaginarse la reacción de los feligreses ante semejante revelación. En este caso hubo aplausos, ¿pero qué pasaría acá si en una iglesia el líder espiritual confiesa ser homosexual? Podría ser una buena noticia, pero sin un final feliz.
¿Qué mejores noticias que los buenos ejemplos? Ya sea un famoso, como David Beckham donando su sueldo para un hospital infantil, o un ignoto gerente de una empresa de ropa de Inglaterra que le regala su bono (3,7 millones de dólares) a sus empleados. ¿Lo ingleses se habrán puesto solidarios tras la muerte de Margaret Thatcher?
Hay noticias serias, como la educación abierta que brinda Harvard o el GPS que ayuda a evitar accidentes con ciclistas. Esta última sería fundamental, si existiese en la Argentina, para evitar problemas con la gente de Masa Crítica, que un domingo por mes salen a pedalear por la ciudad, generando críticas de los automovilistas.
Y también hay noticias de las otras. Las banales. Que parezca tierno que un erizo se ensañe con una remera o que un oso perezoso mime a una gata nos indica que la ternura puede ser otra cualidad de las buenas noticias.
Las buenas noticias, entonces, son difíciles de definir. Pero que existen, existen. Algunas nos hacen reflexionar, otras reir. Unas nos arrancan una sonrisa y otras incluso nos pueden parecer tontas. Bienvenidas sean todas. Y bienvenido Buen Diario, para intentar mejorar un poco el clima de noticias.

Gabriel Ziblat

Politólogo y periodista, actualmente en el Diario Perfil.

Blog: La política no muerde

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