Opinión

Escritor semanal: Gabriel Bitterman

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Hacerse cargo

La exclusiva difusión de buenas noticias y contenido positivo no es la única característica que distingue a Buendiario de los demás medios. En Argentina, como en la mayoría de los países, los medios de comunicación no manifiestan explícitamente su postura y su mirada sobre la realidad. Tampoco se hacen cargo de lo que dicen, apurando la información para tener la primicia, sin chequear fuentes ni corroborar los datos, sin fijarse a quienes pueden perjudicar y afectar, y sin luego retractarse ni pedir disculpas. A aquellos periodistas que esquivan la enorme responsabilidad que les toca les pido (si sirve de algo) que intenten actuar según el imperativo categórico kantiano (“obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”). Entiendan el poder que tienen y actúen en consecuencia (como diría Ben Parker, tío de Peter, “con un gran poder viene una gran responsabilidad”).

Se sabe que en algunos lugares los diarios, los noticieros y las cadenas anuncian abiertamente a qué candidato apoyan y qué línea editorial tienen. Pero acá no, al menos no es lo más usual. Si nos ponemos a pensar en los medios que tienen una bajada de línea clara y concisa, que no deja lugar a dudas, viene a la cabeza la Revista Barcelona, antítesis de Buendiario en cuanto a “contenido” en sí (pálidas y palos hacia todos y todas), pero con un componente reflexivo y humorístico que deja un buen sabor final en boca. También suele darse esta “transparencia” con canales de comunicación oficialistas, como 6-7-8, Tiempo Argentino, Página 12 y tantos otros.

Podemos discutir que esos programas o medios se pasan en canales estatales y se financian con dinero público o con pauta publicitaria del gobierno y empresas afines a él. Pero también creo que son medios útiles y necesarios para “compensar”, para ver otras lecturas de la realidad, para tener la posibilidad de comparar, confrontar, intentar elaborar un pensamiento propio y llegar a una conclusión personal, única; no tomar todo de un lado ni del otro, no recibir la información ya digerida.

Todos tenemos derecho a saber qué intereses hay detrás, en nombre de quién(es) se habla, cuál es la intencionalidad del emisor del mensaje. Por suerte la situación comenzó a cambiar hace algunos años y las caretas se van cayendo. Cada vez somos más conscientes de la importancia y del poder de los medios y cada vez está más claro que, en lo que a información se refiere, la objetividad no existe: hay tantas subjetividades como sujetos.

Buendiario no tiene nada que esconder, no tiene a nadie a quién engañar, ni motivos para hacerlo. Admite no tener toda la información (¿quién la tiene?), pero deja bien en claro el recorte que hace y por qué lo hace. Buendiario, como todos los demás medios, tiene intenciones, pero de las buenas. No pretende reemplazarlos (de hecho, mientras más voces haya, mucho mejor), sino complementarlos. Hacer un modesto aporte a la información que consumimos, desde un lado abierto, optimista y entretenido. Ese es su rasgo característico; y además, Buendiario se hace cargo.

 

Gabriel Bitterman

Lic. en Filosofía

Director de Quimera del Arte

Curador y co-fundador de Buendiario

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