Opinión

Escritor semanal: Felicitas Martínez Vivot

 

Tengo una buena noticia: algo está cambiando para bien en el Universo. ¿Cómo lo sé? Porque algo está cambiando en mí. ¿Y cómo es que eso influye en el Universo? Gregg Braden, mi científico visionario favorito, lo explica así:

“En el instante en que tomamos nuestra primera respiración, se nos infunde la mayor fuerza del universo-el poder de plasmar las posibilidades de nuestras mentes en la realidad de nuestro mundo. No obstante, despertar plenamente nuestro poder requiere un cambio sutil en lo que pensamos sobre nosotros mismos, un cambio en nuestras creencias. Tal como el sonido crea ondas visibles al viajar por una gota de agua, nuestras “ondas de creencias” atraviesan el tejido quántico del universo para convertirse en nuestros cuerpos y en la curación, la abundancia y la paz- o la enfermedad, la carencia y el sufrimiento- que experimentamos en la vida.”

Buendiario se presenta como una onda expansiva que canaliza y extiende el cambio de creencias que necesitamos (y que estamos emprendiendo) como humanidad. Así como las noticias que consumimos influyen en nuestra percepción de la realidad, esa percepción interviene en la creación de la realidad misma.

Esta semana leí que una científica sueca demostró que el coro sincroniza los corazones al unificar la respiración. La era de la información nos permite ser cada vez más concientes de que somos un gran coro y está en nosotros aprender a cantar en armonía. Podemos optar por canciones de amor o de odio, de paz o de guerra, de solidaridad o indiferencia.

No hablo de silenciar los problemas, las cosas que necesitamos cambiar. Todo lo contrario, hablo de hacerlas visibles desde una óptica positiva. Porque al afirmar que un adolescente crea un panel solar que es 50% más eficiente que los actuales  o que en España convierten agua de cloacas en energía, el hecho de que necesitamos nuevas formas de energía renovable y limpia es inherente. Lo mismo pasa al contar que se inventa un abrigo-bolsa de dormir para los sin techo, estamos ante un intento por mejorar la calidad de vida del prójimo, recordando siempre que hay gente que vive en la calle.

Por lo tanto, se puede decir que está “científicamente comprobado” que si como sociedad global empezamos a dar más lugar a las buenas noticias, podremos potenciar nuestro optimismo y, finalmente, plasmarlo en un mundo mejor.

Personalmente, leer acerca de acciones solidarias, avances en los derechos humanos (y animales), descubrimientos científicos y otras buenas noticias como las que encuentro en Buendiario me llena de inspiración e incluso de ideas.

Y eso es una buena noticia para mí, y para el coro.

 

Felicitas Martínez Vivot

Lic. en Comunicación Social. Escritora y fotógrafa.

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