Opinión

Escritor semanal: Andrés Brenner

UN DIARIO FELIZ

“¿Qué preferís: tener razón o ser feliz?” preguntaba hace unos años, al pasar y como quien no quiere la cosa, el puente que se eleva sobre la avenida Córdoba a la altura de Juan B. Justo. ¿Pero cómo? ¿Qué acaso no se puede tener razón y ser feliz al mismo tiempo? Bueno, si lo vemos a través de los anteojos de la Argentina de hoy, dividida entre dos voces que se debaten encarnizadas cuál es la que lleva la razón en detrimento de la otra, suena bastante acertada la disyuntiva.

Pero sumergirse tras este tipo de bifocales puede ser muy peligroso. De ello resultan acusaciones tales como la que recibí por parte de una señora la última vez que estuve en Buenos Aires: “¡FACHOS MACRISTAS! ¡FACHOS MACRISTAS!”, vociferaba la susodicha, angustiada, fuera de sí, una y otra vez. Sus enemigos, acérrimos, éramos nosotros, un grupo de personas iguales a ella, pero que por osar disfrutar a bordo de bicicletas el mismo día de sol que ella prefería merodear a pie, de repente se había transformado en facho. Y por hacerlo en bicicleta, encima también era macrista. (¿Me pregunto si serán también los neoyorquinos fervientes seguidores de Mauricio?).

Fue durante esta misma visita a mi ciudad, y después de 15 meses de estar conociendo unas tantas otras de alrededor del mundo, cuando me di cuenta de que ahora en Buenos Aires eran las bocinas, los altercados, el-correte-porque-te-piso y la puteada-por-si-acaso-y-después-pregunto-qué-pasa, entre otros, los que estaban a la orden del día. La más triste de todas las malas noticias aparecía consumada: aquella batalla por la razón había abandonado la esfera de lo mediático para conquistar en el espíritu de lo cotidiano la vida de muchos de nosotros. Que me miraste mal, que tu fragancia es muy cítrica, que esa remolacha la vi yo primero.

Siempre digo que hay gente que no tiene tiempo para ser feliz. Pero también que hay mucha otra que sí. Y somos cantidad los que a la hora de encarar la vida, preferimos calzarnos las gafas Buendiario. Aquellos a quienes nos gusta subir el volumen de la carcajada que estalla por un gato que hace las veces de barba, los que nos llenamos de admiración con un viejito de 80 años que se anima a todo y hasta dejamos caer unas lágrimas cuando vemos que el planeta sigue lleno de buenos samaritanos.

Cada uno elige el mundo en el que quiere vivir. Y aunque de entre todos ellos el mío es aquél que no busca tener razón, en él sí encuentro una para celebrar: ha nacido un diario feliz. ¡Enhorabuena! ¡Ha nacido Buendiario!

Andrés Brenner
Periodista de viajes, Fotógrafo & Short filmmaker
www.viajoscopio.com
www.facebook.com/viajoscopio
@viajoscopio

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