Opinión

Escritor semanal: Ana Granato

ana granato sonrisa -red (1)

 

Buendía de Teatro.

Me regalan 350 palabras para decir Buendía.

La gente que hace teatro tiene buenas noches. Y las noches son nuestros Buendía.

Para mí levantarme y saber que voy a actuar. Es el Buendía. Es el gran día.

Prácticamente no puedo hacer otra cosa. Parece que todo tiene el monotema de amor infrateatral, como de telenovela de las cuatro de la tarde. El Huracaneano teatral te arrasa y no me vengas a hinchar con que te peleaste con tu novio o se rompió el lavarropas… No jodan! Con el teatro no se jode loco.

El día de la actuación NO se puede suspender. Tiene que suceder pase lo que pase.

Hay que estar ahí, con fiebre, tristezas, lo que sea, llevamos todo al escenario y lo transformamos.

No hay manera de que el teatro no sea un gran sanador, un gran develador de las realidades, de los lenguajes, de los arrebatados desniveles de la verdad y la ficción en la que vivimos.

Te lo digo en fácil. El teatro: Un puente.

Un río que crece y se mete por todos los huecos de la existencia.

Una gran celebración.

Bañarse. Vestirte linda, mientras se repite un texto, mientras se controla una lista de objetos obsoletos que uno ama como tesoros arqueológicos que serán los que cuidadosamente usaremos en la escena.

Y cocinás diciendo el texto.

Y te subís el bondi repitiendo entre chirriantes dientes esos textos que son el mundo.

Está bien, te suena desmedido. Qué se yo… lo hablé con la analista. Posta. Sarpullido da cuando nos dicen qué lindo disfraz… Nos deformamos como si fuéramos a morir incomprendidos eternamente. Vestuario se dice!!!!

Moriremos incomprendidos pero sonrientes. Con sonrisa irónica de guerreros Becketianos absurdos tironeados. Fragmentados. Pero unidos con un sentido nuevo.

Somos esas personas que sacrificamos el tiempo en un teatro, para decir lo que necesitamos fervorosamente decir. Siempre son más de 350 palabras. Te lo juro. Siempre son más de 350 posibilidades. 350 aullidos. Gritosraps. Ditirambospunk. Y jodidamente felices celebramos el anonimato y el desenfreno.

Somos los más felices porque no necesitamos el último smartphone después de aguijonear un texto Kartuneano o brincar como las fotitos de Cieslak del libro de Grotowski buscando “el” salto sin peso en el cuerpo. Mirá! Mirá! como pierdo peso en el salto! Soy la marca diet del teatro.

Bailar y exaltar mi antropología: Soy la Iben Nagel Rasmussen latinoamericana. Descubro como 350 resonadores, y te hablo con una voz que nunca en la vida escuchaste.

Y te digo en forma de araña pollito un “Artauding” (mmm…que es un ejercicio laboratorio performático que estoy probando, que deja mensajes Artaudianos) y con voz quebrada de estallada carótida te digo “extraeer de la llamadaa cultura ideas de una FUERZAAA viviente idénticaa a la del hambree” .

El desquiciado lado de la vida. Entre tanta cosa que apuesta a la muerte en estos días, los que hacemos teatro: desafiamos el nonato. Desafiamos lo estable por lo inestable, lo pasivo por lo activo.

Da miedo pero no.

El teatro no es para todos, porque eso enseñan.

El teatro te desenseña.

Hay que ser valiente para celebrar en estos días, para decir en el territorio de la escena. Valientes para tener un Buendía nocturno. De frente a frente. En un ahora, con esa o ese, que te chorrea, transpira, revienta, carcajea y expira cerca, cerca, para volver a nacer.

Cuando te animás, tenés ganas de volver y no podés dejar de volver.

Te lo juro.

No se puede dejar de volver

Y

Cuando se vuelve no es al pasado, es volver al futuro (como la peli)

Es un movimiento raro el del teatro. Para adelante.

Una hoja con más de 350 palabras que nunca terminan de decir…para volver a decir.

El teatro es movimiento siempre.

Viste? Me pasé de 350. Es desmedido. Lo sé.

Desmedido como el teatro mismo.

Más de 350 Buendías teatrales para todos!

 

Ana Granato

Es actriz. (entre otras cosas)

Nació en Córdoba y aprendió a nadar en un río.

Desde niña actuaba en el patio de su casa en reuniones familiares. En la secundaria hizo teatro y se enamoró del bombero de La cantante Calva de Ionesco. Luego se acercó a la literatura: y recitaba poemas con su compatriota teatral por los notables bares Coscoínos.

Así fue desarrollando su oficio.

Egresada de la escuela de teatro de la “Jolie Libois”, emigró a la gran Capital de Buenos Aires igual que Evita.

Vinieron duros años de pensión, mudanzas y trabajos artesanales de baja remuneración para pagar los estudios en la escuela de Alejandra Boero. Con Norman Briski duró dos meses. Tomó clases con Alejandro Catalán, Ricardo Bartis y otros maestros de gran talla.

Trabajó muchos años como profesora de teatro en instituciones del Gobierno de la Ciudad: que según ella, dichos organismos son favorecidos con el teatro, no así, dichas instituciones al teatro y a la vida misma.

Renunció a todo eso y actualmente es una actriz casi famosa en BABEL ORKESTA. (Banda de música volcánica. Hace seis años se soportan y les va muy bien).

Viajó y trabajó en festivales Nacionales e internacionales. Su primer largo nunca llegó a la pantalla. Hizo castings y en algunos publicitó. Dicta clases de teatro para adultos. (Inscripciones clases de teatro: [email protected] / [email protected])

Actualmente brega afanosamente en el desarrollo creativo de un unipersonal con bases poéticas a estrenarse en 2014.

Piensa que el teatro es una forma de vida.

Por suerte, una deforma de vida.

 

http://anagranatoteatro.blogspot.com / http://www.babelorkesta.com.ar

Facebook: Teatro/ Ana Granato

 

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