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Empresa textil da empleo y acciones a inmigrantes

Una cooperativa propiedad de los trabajadores en Carolina del Norte genera puestos de trabajo para inmigrantes, por lo que además de brindar la oportunidad laboral, fomenta la toma de decisiones estratégicas por parte de sus empleados. Fue construida sobre una plataforma ética triple: beneficios sociales, ambientales y económicos para la comunidad local.

 

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Walter Vicente, trabajador y propietario de Opportunity Threads, confecciona un vestido.

 

Cuando Walter Vicente regresó de la escuela como un niño en Guatemala, ayudó a cortar y coser camisas con botones para la pequeña empresa textil de su hermano mayor. Todos los hermanos de la familia estaban involucrados en diferentes partes de la operación, de la venta de las camisetas en la calle a trabajar las máquinas.

“Esto es lo que estaba haciendo desde que era pequeño”, dijo Vicente. “Esto es lo que me gusta hacer.”

Vicente todavía trabaja en una empresa textil, esta vez en Carolina del Norte. No es un negocio familiar, pero es lo que algunos llamarían la siguiente mejor cosa: una cooperativa propiedad de los trabajadores. Y es que muestra que los inmigrantes pueden jugar un papel de liderazgo, no sólo como mano de obra, sino como propietarios y encargados de tomar decisiones.

Al mismo tiempo que Vicente estaba aprendiendo el negocio textil en su país natal, Molly Hemstreet estaba viendo la industria cerrar, tienda por tienda en su ciudad natal de Morganton, Carolina del Norte. Entre 1992 y 2012, el número de trabajadores empleados en la fabricación de prendas de vestir y otros productos de tela en Carolina del Norte se redujo en un 88 por ciento, desde alrededor de 95.000 a 11.400 solamente.

“Yo crecí en esta generación cuando todas estas empresas se fueron,” dijo Hemstreet. “La gente trabajó el viernes y el lunes ya no tenía trabajo.”

En 2008, Hemstreet fundó “Opportunity Threads”, una planta de corte y costura con propiedad de los trabajadores, fue construida sobre una plataforma ética triple: beneficios sociales, ambientales y económicos para la comunidad local.

La empresa en la actualidad emplea a Vicente y otros 22 trabajadores, la mayoría de los cuales son de ascendencia maya. Es también una cooperativa propiedad de los trabajadores, además de recibir vacaciones pagadas, vacaciones y licencia por enfermedad y maternidad, los miembros fijos pueden ganar una participación en las utilidades de la empresa. “Es la clave que impulsa el motor”, dijo Hemstreet. “Al abrir la puerta para que los trabajadores se conviertan en trabajadores y propietarios les permite contribuir a la estrategia de crecimiento y negocio”.

“Tengo sueños y la esperanza es que podamos crecer la planta de 23 empleados a 60 o más”, dijo Vicente.

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Visto en Yes Magazine

Nota editada por Nazarena Malatesta

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