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El Vaticano levanta secreto bancario y abre sus cuentas

Luego de que Suiza, Austria, Luxemburgo y Andorra accedieran a intercambiar información de sus movimientos bancarios con sus pares europeos, la Santa Sede también blanquea a qué destina sus ingresos.

 

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Recientemente, los líderes europeos dieron un enorme paso adelante en la lucha contra la evasión fiscal en la Unión Europea, al aplicar una nueva directiva que acaba con el secreto bancario en el seno comunitario. Así, nadie puede ocultar qué hace con el dinero, y quien quiera saber tiene derecho a preguntar. Así se evitará que se evadan enormes sumas, además de casos de corrupción y malversación de fondos. El Vaticano no será menos y, por primera vez en su historia, compartirá información sobre sus inmensos manejos financieros.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, había anunciado su intención de eliminar el secreto bancario entre Italia y Vaticano. La promesa se cumplió: ya no hay secretos financieros entre los dos estados. Firmaron un esperado acuerdo de cooperación tributaria que permite gravar las ganancias financieras de las entidades que hayan depositado fondos en el banco del Vaticano a partir de 2014 y obliga al pequeño estado a transmitir los datos de quien posee cuentas en el banco de la Santa Sede IOR que fueran creadas desde el 1 de enero de 2009.

El pacto — que sigue la línea que Roma ha firmado con Suiza, Mónaco y Liechtenstein — fue suscrito por Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados de la Sede Apostólica, y Pier Carlo Padoan, ministro de Economía italiano. “Los criterios que inspiraron el acuerdo son la transparencia y una colaboración sana con el Estado italiano”, declaró el portavoz adjunto del Vaticano, Ciro Benedettini.

El Vaticano busca acabar con las premisas administrativas que lo convertían en un paraíso fiscal. “Dada la importancia de las relaciones bilaterales, Italia es el primer país con el que la Santa Sede firma un acuerdo que regula el intercambio de información”, subrayó una nota del Estado pontificio. Vale aclarar que cada año entre 100.000 y 120.000 millones de euros que deberían ser pagados en Italia como impuestos desaparecen, y muchos puntos indican hacia la Santa Sede, que históricamente dio pocas cuentas sobre las grandes sumas que recibe.

El Vaticano, por su parte, necesitaba mostrar que finalmente que se hace eco de las normas internacionales más actualizadas en materia de intercambio de información (artículo 26 del Modelo de la OCDE) para regular la cooperación entre las autoridades de las dos partes. Las autoridades eclesiásticas empezaron en 2010 a mover pasos para conformarse con los requisitos de vigilancia y transparencia bancarias y llevaron a cabo reformas y nombramientos para llevar algo de luz en el IOR, que hasta entonces era un agujero negro. La transparencia, en cualquier caso, siempre es una buena noticia.

Visto en El País

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