Mundo

El Salvador: unión campesina controla a multinacionales

Más de 49 organizaciones se unieron en la región cafetera de Usulután, y crearon el primer Observatorio Ciudadano para la preservación del medio ambiente por parte de las empresas.

 

 

Más de 49 organizaciones campesinas de Usulután, El Salvador, decidieron decir basta a la impunidad con la que operan las empresas y multinacionales en la región. En tan solo cuatro años, consiguieron frenar la actividad de tres empresas, impulsar la creación de una unidad de medio ambiente en sus alcaldías y, sobre todo, generar un fuerte vínculo comunitario. “Hemos pasado de ser solo víctimas de nuestra pobreza a ser protagonistas de nuestro cambio”, señala Germán Meléndez, líder campesino y miembro del Observatorio.

El cambio de mentalidad llegó tras años de capacitaciones, reuniones y puestas en común. La ONG Solidaridad Internacional les ha acompañó en este proceso junto con la Fundación local Redes con el objetivo de fortalecer las asociaciones en las municipalidades de Berlín y Alegría. En total, representan a más de 30.000 personas asentadas en la zona y que han pasado de ser campesinos a auténticos líderes políticos. “Antes nos decían que el invierno había sido malo porque Dios lo había querido y agachábamos todos la cabeza. Ahora ya no: son las malas prácticas de las multinacionales las que están acabando con nuestras vidas”, explica Meléndez.

“La única alternativa a la pobreza no puede ser huir como ilegal a Estados Unidos. Para destruir el sueño americano necesitamos construir el sueño salvadoreño”, alega el líder del Observatorio, que trabaja como casi todos en los cafetaleros. Uno de sus triunfos fue cuando descubrieron que la Empresa Alubia estaba embotellando agua del manantial de la comunidad para venderla en la capital. “En esta zona, sin agua estamos muertos”, señala Gregorio Flores, representante de la comunidad campesina del asentamiento río Los Bueyes. Mediante el compromiso con el medioambiente y las denuncias ante la Municipalidad y el Ministerio de Medioambiente, lograron que la empresa parara su actividad. Flores cuenta que recibieron “amenazas de muerte, provocaciones e incluso denuncias falsas por daños contra su maquinaria”, pero que no se detuvieron.

Luego detuvieron a Alba Alimentos por talas indiscriminadas en los campos, con la ayuda del Observatorio y de cientos de campesinos que paralizaron la tala; y en tercer caso a la empresa geotérmica La Geo, que provocó un escape de gases. “No hace falta ser científico para saber que la actividad de esta empresa contamina”, cuentan desde el Observatorio. El primer éxito de esta lucha llegó en Berlín, donde la alcaldía firmó un acuerdo para no permitir la creación de ningún pozo nuevo. “No queremos proyectos que conlleven nuestra muerte”, afirman, y siguen sosteniendo “el sueño salvadoreño” con fuerza campesina.

Visto en El País

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas