¡WOW!

El nuevo rascacielos de Pekín parece un falo gigante

Olvídense de la china comunista y conservadora del pasado. La nueva china capitalista quiere mostrarse osada y moderna, contratando a los mejores arquitectos del mundo, quienes aterrizan en el gigante oriental para construir edificios con forma de… miembros masculinos. Pasen y vean.

 

La notable construcción nos recuerda a... bueno, a eso.

La notable construcción nos recuerda a… bueno, a eso.

 

Hasta hace muy poco tiempo, la mayoría de las ciudades chinas tenían un paisaje compuesto por edificios moldeados por el “realismo socialista”, que alternaban la dominancia con alguna puerta reminiscente a la Dinastía Ming. Pero en los últimos años, tanto Pekín como Shanghai se han entregado a la osadía tanto en términos estructurales como en la paleta de color, de la mano de la élite arquitectónica del mundo.

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Ejemplos de esto son el “Nido del pájaro”, el Estadio Olímpico de Pekín, cuyo caso representa una mejora en términos estéticos para la ciudad. Pero no siempre funciona de ese modo. ¿Qué decir del recientemente inaugurado edificio del periódico El Diario del Pueblo, de la capital china, cuya forma se asemeja a la de un inmenso y obsceno miebro viril?

 

“Los grandes calzoncillos”, otra obra nueva que conduce a falos

 

Aunque ni el arquitecto ni el gobierno de la ciudad reconocieron la similitud, está en boca de todos. Y no hay que extrañarse si al “correr la tela” para inaugurar la obra todo Pekín estalló a carcajadas. En Sina Weibo, la red social china más popular, un comentarista sarcástico felicitó al diario que habita el nuevo edificio por “necesitar apenas cinco millones de yenes (unos 900 millones de dólares) para entretener al mundo entero”.

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No es la primera vez que una corporación mediática se muda a un edificio de forma curiosa. En 2008, la Televisión Central de China – la señal oficial del Estado chino – se mudó a una inmensa sede que consiste de dos torres apoyadas que se conectan en la cima por un puente, en el tercer anillo de Pekín. La obra, diseñada por Rem Koolhaas, pronto fue bautizada como “Los calzoncillos grandes” por su similitud a la ropa interior masculina.

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Polémicas estéticas aparte, es digno de celebración que China busque renovar su paisaje urbano, y que deje que las nuevas tendencias lleguen. Sea a través del erotismo de las formas o de la insinuación, factores que nunca hacen mal a ninguna sociedad.

Visto en The Atlantic

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