Efemérides bd

El nacimiento del Hombre de Acero

Voy a contrales algo privado. Cuando tomé la decisión de escribir esta columna, luego del acostumbrado proceso de búsqueda enfocado hacia un tema de interés, rutina ya incorporada pero no aburrida, supe de inmediato que iba a tocarles fibras a todos los que lean esto o a empujarlos a elaborar una opinión. Porque aun cuando semana tras semana trato de desarrollar, lo mejor que puedo, temas históricos, atractivos en lo posible, que no confronten plenamente con los gustos, intereses o ideologías de nadie (tarea harto complicada) en esta ocasión me es imposible no descubrirme y tomar partido. No creo escandalizar a nadie, tampoco es para tanto. Pero tengo mis argumentos. Para mí, Superman es Dios.

Por Nicolás Moretti.

 

 

Buendiario-superman-1938

Alguna vez habremos escuchado historias acerca de las aventuras de héroes mitológicos, con sensibilidades humanas, afectos y desgracias. Aquiles, Hércules, Sigfrido, Perseo, y el homérico etcétera posterior, peleaban contra monstruos en lugares recónditos que la humanidad no conocería jamás, rescataban a alguna dama en cautiverio, salvaban a sus pueblos o al mundo que conocían y todos tenían un Dios de cabecera. No sé ustedes, pero yo encuentro muchas más similitudes que diferencias con los comics que con cualquier otra cosa. Entonces, si nos encontramos con algún lector de La Ilíada, por ejemplo, ¿podríamos decir que está leyendo una historia de superhéroes? Si la respuesta es afirmativa, no veo porque no se puede vender, dentro de unas décadas, un número de Superman en una librería de Avenida de Mayo, de esas “clásicas”.

Todos los superhombres mitológicos morían alguna vez. En combate, con una flecha clavada en el talón, devorados por alguna bestia, por razones biológicas después de vivir cientos de años y demás razones. Los personajes de los comics modernos tienen vulnerabilidades humanas más allá de sus superpoderes. Por ejemplo, si a Bruce Wayne le dan un balazo se muere, al igual que Peter Parker o Flash, si lo agarras.

Superman no tiene debilidades terrenales. Murió, es cierto. Pero resucitó.

Las primeras historias de Superman se publicaron el 14 de Junio de 1938, en una tira de Action Comics. Sus poderes eran pocos e irían apareciendo con el paso de los años y gracias a la creatividad de los autores. Desde hace muchos años es una de las dos joyas de DC Comics y fue de los primeros superhéroes en aparecer. A través de las décadas Superman ha cambiado de aspecto, de poderes, de amigos y de enemigos, de novia y hasta de familia. Pero nunca cambió de ciudad. Su vida siempre fue en Metrópolis, una Metrópolis que había nacido a través de la creación del director de cine alemán Fritz Lang en la década del 20: Una ciudad ultramoderna, megaurbana, habitada por millones pero deshumanizada, con más rascacielos que escuelas. Superman habitaba esta ciudad como un ciudadano más, inofensivo y anodino. Clark Kent tenía una vida similar a la que años después tendría el grueso de los habitantes de las grandes ciudades del mundo.

Superman se ha enfrentado a incontables enemigos, de todo tipo. La inteligencia humana y la ciencia fueron los que más lo complicaron. Lex Luthor, Bizarro y Brainiac hacían uso de sus exponenciales cerebros y mediante experimentos científicos siempre intentaban matar a Superman con arsenales de kriptonita y lo siguen haciendo, fracasando constantemente contra los poderes sobrenaturales de Kal-El (¿fuerza bruta descontrolada o antinomia ciencia-religión?).

El villano que finalmente dio muerte, a costa de la suya, al oriundo de Kripton fue Doomsday, o Juicio Final, de contextura física satánica. Los que tenemos más de 25 años recordaremos la inolvidable y desgarradora tapa del comic donde Luisa Lane llora con el cuerpo destrozado del héroe en brazos, para verlo resucitar tres días después…

 

 

buendiario-superman-aniversario

Sabiéndose superior a los humanos, Superman los respeta, los cuida de constantes peligros y trata de no interferir en el destino de las personas. Cuando surge algún peligro hace uso de sus poderes y de un estricto código ético y moral que lo convierten en el ejemplo a seguir. Nunca le haría daño a un humano, sino pregúntenle a Lex Luthor, al que podría asesinar con un dedo en cuanto tenga ganas.

Fue enviado por su padre a la Tierra, en un claro gesto cristiano, ante la inminente extinción de su planeta siendo un bebe y siempre extrañó su lugar de origen. Errante, Superman quedó relegado a una condición vagabunda, transitoria, y su mayor carencia es no tener una morada propia. Fue recibido por una familia que lo crió y vive entre nosotros a pesar de su naturaleza extraterrestre, adaptándose a un planeta que le parece injusto e incapaz de vivir en paz.

Pero después de todo Superman no existe, es un invento humano. Y por lo tanto, es comercializado. Es un indiscutible icono norteamericano y del capitalismo y de ninguna manera es considerado una obra de arte, ya que no fue concebido con esa ambición. Es una distracción, interesante para el análisis como pocas, pero entretenimiento al fin. Es el superhéroe más popular de la historia y ha sido fuente de inspiración para muchas disciplinas que constantemente lo homenajean. También es objeto de análisis para filósofos, escritores, académicos, periodistas, religiosos y demás intelectuales. Ah, también es una mina de oro: sus comics, películas, bandas de sonido (la música de Superman me parece casi una obra sinfónica, preciosa), animaciones y productos de merchandising dejan miles de millones de dólares de ganancia. Yo no sé qué opinaría Superman del lucro, nunca lo vi luchar contra el gerente de una multinacional, pero contra el Dios Dinero no hay superhéroes capaces.

Próximamente lo veremos en la pantalla grande nuevamente, combatiendo contra la otra alhaja preciada de DC. Se enfrentará a Batman en una lucha aparentemente sin equivalencias cuya razón se desconoce al igual que la fecha de estreno del filme. Resulta contradictorio que un hombre como Bruce Wayne, que no tiene ambiciones de poder, de condición económica sideral e hijo de una familia religiosa se enfrente en una lucha a muerte contra Kal-El. Veremos cómo se argumenta.

Quizás en algún momento de nuestras vidas o en un futuro aparezca algún multimillonario musculoso, creyente, empresario, experto en artes marciales con dinero suficiente para comprarse armaduras y armas de último modelo para combatir al delito. Quién sabe. Al revés de lo instalado mediante convención, mandato o imposición fue el hombre el que siempre pensó en Dios. Hay quienes dicen que hasta lo creó. No importa, no lo sabemos. Lo real es que la humanidad creó a Superman, una muestra de lo que el hombre nunca será.

Hasta la próxima.

¡Salud!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas