Pura vida

Usan vagones para aumentar la biodiversidad marina

Por extraño que suene, la Autoridad de Tránsito Metropolitana de Nueva York descubrió que en torno a los vagones se generan arrecifes y se multiplica la vida en los océanos. Y ahora Delaware se beneficia del hallazgo.

 

 

La imagen es poderosa, y a primera impresión no parece buena, pero los resultados están a la vista. Y por eso, visto el inmenso crecimiento de la biodiversidad marina en las cercanías de la gran ciudad norteamericana, cientos de vagones de subte en desuso fueron tirados al mar con el objetivo de formar arrecifes de coral artificiales en un lecho marino arenoso en las costas de Delaware y Carolina del Sur, Estados Unidos.

Antes de ser trasladadas, las unidades fueron desarmadas; se les quitaron todos los materiales reciclables o que pudieran resultar perjudiciales para el medioambiente, como plásticos, vidrios y lubricantes. Una vez listas, fueron cargadas sobre una gran barca equipada con una grúa que se encargó de empujarlas al Océano Atlántico. El fotógrafo Stephen Mallon viajó con los barcos y fotografió todo el proceso por el que pasaron los vagones hasta su “estación final”.

Si bien parece algo inusual, no es la primera vez que Estados Unidos realiza este procedimiento con unidades antiguas. Entre 2001 y 2003 la Autoridad de Tránsito Metropolitana de Nueva York hundió 714 unidades fabricados entre 1959 y 1961. En el caso actual, los vagones se encuentran a 26 kilómetros de la costa de Delaware y atraen a diversas especies, ya que les sirven de refugio frente a los depredadores mientras los mejillones, cangrejos y camarones colonizan rápidamente las estructuras. Las autoridades calculan que los arrecifes ferroviarios poseen unos 2300 vagones y que su presencia multiplica infinidad de veces la diversidad de especies que habitan en ellos.

Los estudios ambientales realizados en el estado de Nueva Jersey varios años después de hacer la prueba demostraron que las unidades desarmadas y sin piezas contaminantes han tenido cero impacto positivo en las aguas, y ocho años luego de haber sido lanzados al mar los vagones se encuentran integrados al ecosistema; en torno a ellos ha crecido una vegetación y se han formado colonias de seres vivos de toda naturaleza. Por una vez, los humanos intervienen en los mares para mejor.

 

Visto en The Observer

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