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Digitalizan dibujos de expediciones de Darwin

Conrad Martens, artista a bordo del viaje del gran naturalista británico, pintó hermosas acuarelas que la Universidad de Cambridge permite ver online.

 

 

El día de Navidad, 1833, Charles Darwin y la tripulación del HMS Beagle llegaron a Puerto Deseo, en la Patagonia. Conrad Martens, artista y dibujante, estaba allí para retratar el momento. El conjunto de hombres que habitaba el barco exploraba, se relajaba y tomaba nota de todo lo que veía. Darwin, de apenas 22 años y recién graduado de Cambdridge, los comandaba.

Hay dibujos de los tripulantes involucrados en juegos variados, como uno en el que un hombre es atado de los pies y empujado por sus compañeros hasta que logre tocar a uno de ellos con un palo, momento en el que se cambia al protagonista. Este dibujo y otros tantos permitió a la Universidad de Cambridge realizar un film, haciendo uso de los originales, que ahora podrán verse online, digitalizados. El Beagle, el barco que ayudó a cambiar la historia para siempre – junto a su compañero, el Adventure – puede ser imaginado y entendido en toda su dimensión.

Alison Pearn, del Proyecto Correspondencia de Darwin, se ha encargado de recopilar todas las cartas del científico, y las ha digitalizado. Ella cuenta que los dibujos traen a la vida los viajes más famosos de la historia. “Es maravilloso que todos puedan acercarse a estos dibujos, y que sigan el viaje como Martens y Darwin lo vieron originalmente”. Darwin tomó nota en su diario de aquello que vemos en los dibujos, detallando los divertimentos de la tripulación. “Fue encantador ver la voluntad de colegiales con la que se divertían, viejos con largas barbas y jóvenes lampiños jugaban como niños”, cuenta el naturalista, que también detalla las borracheras generales.

Hubo Navidades anteriores que Darwin lamentó, cuando las condiciones climáticas no lo dejaron avanzar con su expedición. Vemos su veta más severa, cuando exige disciplina de los marineros, 26 años de que publicara su teoría de la evolución en El origen de las especies por medio de la selección natural. Pero ahora, gracias a las acuarelas de Conrad, podemos entender lo que vio, la gente que lo acompañó y el nacimiento de un pensamiento revolucionario.

Al año siguiente, Martens no viajó. No había suficiente lugar en el Adventure y el presupuesto se redujo. Pero se instaló en Australia, donde se convirtió en un pintor de paisajes muy exitoso. A Darwin le envió de regalo una de sus acuarelas, felicitándolo por la demorada publicación de su obra maestra. El rabajo del artista complementa las ideas escritas de Darwin, ambos son artífices de un relato que habla de aventuras extraordinarias. Y hoy, gracias a Cambridge y a Internet, ese extraordinario viaje nos llega a los ojos.

Visto en The Guardian

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