Feliz no cumpleaños

Cuentopos para el Recreo

Vuelven las clases y nos vamos al recreo con María Elena Walsh. Por Yago Fiamingo.

 

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La Canción de la Sirena anuncia que finalizó el receso estival de cada año, y con ello el comienzo del período escolar. El tránsito retoma su ritmo habitual, las calles se pueblan de guardapolvos y uniformes, las mochilas explotan de libros y cuadernos y las librerías aprovechan su temporada alta.

Los Marineros de… volvíamos a clase, pero cuánto costaba ese primer día: abrir los ojos cuando sonaba el despertador, comer apurados para los que íbamos a la tarde, la sensación de que no habían alcanzado los tres meses para hacer todo lo que tenías ganas, llegar la noche anterior de las vacaciones o tal vez haber pasado todo el verano en la pileta de un amigo, todo era lo mismo. Sobre todo cuando somos más chicos, es probable que el contacto con la mayor parte de tus compañeritos haya sido esporádico, entonces el malhumor de volver a la escuela se equilibraba con reencontrarte con los amigos de todo el año. El apuro del timbre (algo así como El Diablo Inglés), la formación inicial y algún discurso de bienvenida de la Directora hacían imposible narrar tus días de regocijo con tiempo. Entonces todos esperábamos ese preciado momento en que sonaba la campana para ir corriendo al recreo, esos quince minutos preciados que se daban entre dos y tres veces por día, ¡qué mágico momento!

 

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Podemos explayarnos sobre esa Milonga de las Invasiones de niños de todos los cursos que eran esos recesos: recuerdo esos espacios con mucha felicidad, charlando sobre sobre la fecha del fútbol, jugando a las escondidas, a las censuradas barridas, los primeros coqueteos y diálogos con las chicas y, lamentablemente, alguna que otra pelea también. Esa alegría y felicidad se contrastaba con la frustración de regresar al aula para La Marcha de la Geometría -como llamábamos a la exigente maestra de matemática-y esa sensación de tic tac efímero que viví hasta el último día de cursada de mi formación académica.

La adrenalina que genera el tiempo libre en el medio de las obligaciones cuando sos chiquito es todo un momento inolvidable. Los toboganes en el patio, las colchonetas, los bloques de madera o La Flor Redonda (o la flor de ronda, corregiría el Profesor Jirafales a El Chavo) que armábamos hasta caernos todos juntos en efecto dominó y ligarnos una mala nota colectiva.

El País de la Geometría vuelve a clase, inconvenientes habituales al margen, y con ello cada Angelito recobra su ilusión. Aconsejo escuchar “Cuentopos para el Recreo”, de la genial María Elena Walsh, que me ha servido de inspiración para recordar lo lindo que eran esos minutos de distracción entre materia y materia.

Una buena educación es la base del futuro y la garantía de que las próximas generaciones tengan la capacidad de tener autodeterminación, pero el ocio también es necesario, por eso pídanle permiso a La Sirena y el Capitán y a disfrutar del Recreo.

Yago Fiamingo
Productor en Televisión Digital Abierta, antes: Tyc Sports y Rock and Pop
Twitter: @yagoyago84

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