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Crean casita llena de trucos, fantasías y grandes ideas

El estudio español Elii creó una hermosa casa que conjuga lo mejor del diseño contemporáneo y las fantasías de los antiguos castillos medievales: puertas ocultas, pasajes secretos y un perfecto utilizamiento del espacio, para que en 58 metros cuadrados se pueda jugar, bailar y hasta hamacarse.

 

 

La hermosa casa en miniatura queda en Madrid, y conjuga un estilo juguetón y moderno con brillantes ideas de aprovechamiento del espacio. Dido Fogué, el cliente que la habita, le encargó el proyecto a Elii por sus eclécticos trabajos anteriores. En efecto, los trabajos de Eva Gil Lopesino, Uriel Fogué Herreros y Carlos Palacios son espacios que a la vez pueden ser espacio de vivienda, terreno festivo o zona de perfomance.

“Cada casa es, a su modo, un teatro, donde uno lleva adelante su vida cotidiana”, explica Herreros. “En este caso, el departamento fue diseñado para alguien que empieza una vida nueva y es en este escenario doméstico donde podrá poner a prueba esta nueva etapa”, dijo el arquitecto, sobre su hermana, la propietaria del hogar.

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Con la tesis de que la vida es una performance y la casa es un escenario, los diseñadores crearon un espacio que puede cambiar constantemente. Apelando a particiones livianas que flotan o se sostienen con rieles, la dueña de casa puede obtener un dormitorion extra para un invitado, separar la cocina del comedor si tiene muchos invitados, o guardar todas las partes y organizar en su casa una fiesta para bastantes personas. Paneles transparentes permiten que entre luz natural, sin importar de qué modo configura todo su dueña.

“Ella se definió como una fanática del heavy metal a la que además le gusta mucho Hello Kitty”, explicó Palacios. “Tratamos de transmitir su gusto y respetarlo a la hora de diseñar el lugar”.

 

 

La maximización del uso espacial fue una clave, y despertó la creatividad de los socios. Los compartimentos secretos vinieron muy a mano, y así no hay espacio que no se aproveche, expandiendo la funcionalidad. “Las puertas secretas fueron el punto de partida”, dice Lopesino. “Las colocamos entre las vigas de madera, para aprovechar todo”.

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Una mesa clandestina escondida en la pared, un banco oculto en el piso de la cocina, cajones que brotan si uno tira de la cuerda y hasta una bola de discoteca emerge del techo si uno la pide. Para almacenar, espacio en el techo. ¡Y la hamaca! Ese es el detalle que convierte a la casa en una ensoñación infantil adorable. La modestia en el gasto también fue un factor vital, y por eso eligieron materiales poco convencionales: laminado de madera (“es cálido y a la vez industrial”, dice Lopesino), cera, chapados. El presupuesto total fue de apenas 75.000 dólares. O sea, lindo y barato. ¿No está para copiarse algunas cositas?

Visto en Wired

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