¿Es o No es?

EEUU: Corte Suprema rechaza “discriminación positiva”

La Corte de los Estados Unidos aceptó un referéndum del estado de Michigan que cambió su constitución para prohibir beneficios especiales para que minorías étnicas puedan acceder a universidades de élite. ¿Está bien que se quiten privilegios, aún si los mismos existen para que haya una sociedad más plural e inclusiva?

 

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Un fallo reciente de la Corte Suprema de los Estados Unidos avaló una enmienda a la constitución del estado de Michigan que prohibía el uso de “affirmative action” o discriminación positiva en el proceso de admisión de alumnos a las universidades.

Hace alrededor de 50 años que la discriminación positiva se utiliza en Estados Unidos para asegurarse que minorías étnicas (además de personas con discapacidades, mujeres, y otros grupos tradicionalmente oprimidos) puedan acceder a las mismas oportunidades que los grupos privilegiados. Las universidades, en particular, debieron llenar obligatoriamente una cuota de alumnos con mayor diversidad.

La decisión de la Corte Suprema, respaldada por seis jueces frente a dos -la jueza Elena Kagan fue recusada-, no anula la constitucionalidad de la discriminación positiva, pero sí reconoce el derecho de los ciudadanos a prohibir su aplicación a través de un referéndum. A partir de ahora, las universidades podrán eliminar esta controvertida medida que, a pesar de su éxito, siempre ha sido atacada por los sectores más conservadores al considerar que estudiantes blancos estaban siendo perjudicados.

La redacción de la sentencia refleja la división que suscita esta ley, ya que los magistrados que votaron a favor del Estado de Michigan han presentado tres opiniones distintas. Hubo distintas opiniones respecto de cuál es el tema que se está tratando: la autonomía de los estados a decidir sobre sus legislaciones internas en lo que refiere a este tema (es decir, si es inconstitucional) o el impulso de la constitución nacional para tocar temas de discriminación racial.

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“No se trata de cómo debemos resolver el debate de las preferencias raciales”, escribe el juez Anthony Kennedy, “sino de quién debe resolverlo”. Según Kennedy, tal competencia corresponde a los ciudadanos y no a la Corte. El juez defiende además que los estadounidenses pueden preferir ahora la eliminación de los criterios raciales por “el resentimiento” que despiertan.

Detractores de la discriminación positiva plantean que, a fin de cuentas, discriminación es discriminación, sin importar cuál sea el objetivo, y que el proceso de selección universitaria con affirmative action termina dañando a una parte de los candidatos.

El otro lado de la moneda, planteado por los votos de las juezas Sonia Sotomayor y Ruth Ginsburg, lleva el peso de la discriminación real: millones de jóvenes que normalmente serían excluidos en un país con enorme variedad racial y también enorme cantidad de discriminación, pudieron acceder a una educación universitaria. Sotomayor y Ginsburg rechazaron la decisión de Michigan por considerarla “un golpe contra grupos históricamente discriminados y que confían en los tribunales federales para proteger sus derechos constitucionales”.

“Sin controles, leyes aprobadas democráticamente pueden oprimir a las minorías”, escribe Sotomayor en su sentencia, respaldada por Ginsburg. “[Los jueces] no pueden quedarse sentados esperando un cambio sino que deben enfrentarse a la desigualdad racial que existe en nuestra sociedad.”

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La jueza Sotomayor ha reivindicado en numerosas ocasiones que ella accedió a la Universidad de Princeton gracias a la discriminación positiva, a través de un programa que impulsaba la incorporación de jóvenes hispanos, y ha defendido abiertamente su vigencia. El juez conservador Clarence Thomas, afroamericano, también ha concedido que su acceso a Yale se debió a esta medida. Sin embargo, está a favor de retirarla.

Este no es el primer caso donde un estado o una universidad ha intentado eliminar el affirmative action. Desde la década del ’90, varias universidades han prohibido la medida, y en la mayoría de los casos, la cantidad de alumnos de primer año pertenecientes a minorías raciales decayó año a año, mientras que las poblaciones de esas minorías en el estado crecían.

¿Qué pensás de la decisión de la Corte? ¿Es realmente algo que los ciudadanos deberían elegir por su cuenta o debería intervenir el sistema judicial? ¿Discriminación es discriminación en todos los casos? ¿O sólo cuando es discriminación sistematizada de grupos minoritarios?

 

Visto en El País

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