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Córdoba: grafiteros convierten calle en museo abierto

Comerciantes prestaron sus paredes y persianas para que varios artistas las intervengan, embelleciendo el barrio.

 

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Hay forma de darle una vuelta de rosca a las cosas: si se quitan los prejuicios, lo que a priori puede ser un problema o fuente de conflicto se transforma en la oportunidad de concretar un encuentro; la chance de embellecer una comunidad, partiendo de la base del diálogo. Lo saben (y lo aplican) la gente de Pomelos Hostel, un hospedaje para viajeros de la calle San Martín al 600, en Córdoba, que realizó con éxito el Tercer Encuentro de Grafiteros y Muralistas Intercultural, con la consigna de presentar el Museo Abierto en Barrio Zona Norte.

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En las dos ediciones anteriores, los artistas habían pintado el interior del hostel, pero ahora Juan Pablo Buffa, que es el dueño del espacio e impulsor de la iniciativa, convenció a comerciantes de la zona para que presten las persianas de sus locales al estallido de color y diseño de los grafiteros y muralistas. “Se prendieron más de 14 negocios, que cuando cierran los comercios y bajan las persianas hacen que el barrio quede hermoso. Los vecinos se volvieron locos cuando vieron los colores”, dice Juan, aunque aclara que este proceso llevó tiempo.

 

 

“Llevo tres años, desde el 2012 que hice el primer encuentro, invité a uno por uno a los vecinos. La primera vez vinieron 7, después 14 por el boca a boca y siguió creciendo. Les ofrecí la pintura gratis, los artistas gratis, y muy pocos se dieron cuenta que lo estaba haciendo a pulmón y se coparon con plata para los artistas”.

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En esta oportunidad, en total vinieron unos 35 artistas provenientes de Chile (tres representantes), una chica de Londres, y del resto del país (Neuquén, Jujuy, Mendoza y Córdoba capital y del interior). La suma de voluntades incluyó a tres bandas que tocaron en vivo mientras los artistas trabajaban. “Tuvimos la oportunidad de que nos diera algo de plata la Agencia Córdoba Joven, y con eso hicimos todo, hicimos magia. Compramos pintura latex y sintético. Y se está armando algo hermoso en el barrio, apostando a que no se lo destruya más para reventar un par de casonas para meter edificios. Hay poco cuidado del patrimonio histórico arquitectónico, que es algo turístico que no se puede romper. Generando un museo a cielo abierto de a poco se va a proteger”. Lo que era una gris y deslucida verdulería, por ejemplo, luce hoy un original pájaro azul como si fuera un cartel. “Le dimos vida al barrio”, sentencian.

 

Visto en El Día

Agradecemos a Raquel Brestovitzky por enviarnos esta noticia.

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