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Coraje: de ama de casa viuda a productora orgánica

Dina Martínez convirtió una situación adversa en un emprendimiento ecológico que hoy le permite llevar adelante a toda su familia de 6 hijos.

 

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Este es un año atípico, la verdad que la última nevada del 21 de setiembre nos atrasó la siembra” , cuenta Dina Martínez (46), mientras recorre su finca de una hectárea. Sus plantas de lechuga, zapallitos, choclo, achicoria, escarola, acelga, rúcula, habas, arvejas y cebollas son fieles testigos del cariño con el que allí se desempeña. Ya a simple vista puede notarse una diferencia con los cultivos de sus vecinos que eligen una sola verdura y la mantienen prolijamente con agroquímicos.

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Es que ella decidió hace tres años apartarse de la agricultura tradicional y trabajar la tierra sin veneno, tal como ella misma lo denomina. Actualmente comercializa productos orgánicos con gran demanda y hoy participará de Mendoza Green Market, la primera feria de alimentos y bebidas saludables local.

Pero Dina no es una agricultora más, hasta el 2010 cursaba la carrera de Técnico Universitario en Información Geográfica, Cartografía y Teledetección en la Facultad de Filosofías y Letras de la UNCuyo. A la par se encargaba de cuidar a seis de sus nueve hijos (de 4 a 30 años) que todavía vivían con ella. Mientras tanto, su marido pasaba día y noche cultivando su propio campo para poder mantenerlos. “Él trabajaba de manera tradicional con agroquímicos, con veneno” , relató la mujer nacida en Salta, que en ese entonces sólo lo ayudaba con la contabilidad.

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El cambio rotundo llegó cuando se enteró que su esposo estaba enfermo y que le quedaban pocos meses de vida. “Les dije a mis compañeros de facultad que iba a tener que dejar, que no iba a poder con los chicos y la finca. No sabía cómo hacer todo sola” , recordó con cierta angustia. Sin embargo, de esa charla de café surgió lo que hoy es el sustento de Dina y su familia. “Una de mis compañeras me apoyó y me incentivó para que trabajáramos la tierra de forma diferente sin utilizar químicos” , contó.

Desde ese entonces formaron un grupo de la universidad para producir verduras orgánicas que hoy venden en distintos circuitos: a través del colectivo “Siembra Diversa” un delivery de este tipo de artículos, en la Bioferia Mendoza que se establece todos los sábados en el Barrio Cano, en venta directa a quienes visitan su parcela y en otras ferias a las que es invitada.

Desde el comienzo tuvimos muy buena clientela y para mí fue un cambio muy rotundo, de no hacer nada a tener que ocuparme de toda una tierra, de toda una familia. Nunca lo pensé, pero seguí adelante” , remarcó la mujer que se siente orgullosa de lo logrado, aunque le gustaría que su marido hubiese visto el cambio tan favorable. “Mi esposo dejó los cimientos de una casa y en este tiempo pudimos terminarla, a mis hijos no les falta nada y yo pude volver a estudiar” , expuso contenta y aclaró que ya le queda sólo una materia para terminar su carrera.

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Para poder realizar la gran cantidad de actividades que la finca le demanda cuenta con la colaboración de sus hijos: “Desde el más chico hasta el más grande dan una mano, porque todos saben de dónde vienen lo que están comiendo y de lo que estudian. Creo que eso le faltó a mi marido, él no quería que trabajaran sus hijos sino que estudiaran, que no fueran como él” , reflexionó.

Para mantener sus plantas sanas y libre de enfermedades sin utilizar agroquímicos, Dina emplea guano de sus caballos y el mismo yuyo que se va acumulando en la chacra. Además apuesta a la diversidad de cultivos para ahuyentar las pestes.

 

Visto en Los Andes

Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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