Sociedad

Con ustedes, las mujeres con una visión superhumana

Curiosamente, existe un pequeño grupo de personas que puede ver colores “invisibles” para el resto de la humanidad. ¿Mutantes? ¿Superhéroes? Los invitamos a conocer más a estos seres especiales.

 

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Cuando Concetta Antico llevaba a sus alumnos al parque para una lección de arte, les solía preguntar acerca de los distintos matices que ella podía distinguir. Les decía: “Miren la luz en el agua: ¿Pueden ver el rosado que reluce a través de la roca? ¿Pueden ver el rojo en el borde de esa hoja?”. Y ellos asentían con la cabeza. Años más tarde, se dio cuenta de que sólo por cortesía no le decían la verdad: los colores que ella veía tan vívidamente eran invisibles para ellos. Hoy en día, ella sabe que esto es un síntoma de una condición conocida como “tetracromatismo”.

Ver lo invisible

La gente como Antico puede ver colores que son invisibles para la mayoría de nosotros. Piensen en un camino de grava. Lo que para nosotros vemos de un sobrio color gris, brilla como la vidriera de una joyería para Antico. Los tetracrómatas son bastante raros y, gracias a que es una artista, Antico es capaz de darnos una visión de su mundo.

La pregunta de si todos vemos los mismos colores ha sido cuestionada ampliamente a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia. Casi todos tenemos tres tipos de conos (las células sensibles a la luz situadas en la retina) y cada uno responde a luz de un ancho de banda diferente. De qué color percibimos un objeto depende de la combinación particular de dichas señales y, aunque la sensibilidad puede variar entre la gente, en general los colores que ve una persona deberían coincidir con los colores que ve otra.

 

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El factor X del cono

Gracias a una mutación en un gen que influye en el desarrollo de la retina, los tetracrómatas cuentan con un cono adicional y, según algunas estimaciones, su existencia ofrece un centenar de variantes diferentes para cada color percibido normalmente por los humanos. Hace unos veinte años, Gabriele Jordan de la Universidad de Newcastle y John Mollon de la Universidad de Cambridge, argumentaron que lo que ya se sabía que pasaba en algunos animales, podía ser también posible en los seres humanos.

Afirmaron también que era más probable que sean mujeres las que tengan esta capacidad extra. El punto crucial de este argumento era el hecho de que los genes de nuestros tipos de conos rojos y verdes se encuentran en el cromosoma X. Como las mujeres tienen dos cromosomas X, potencialmente podrían tener dos versiones diferentes de los genes, con códigos para conos sensibles a rangos ligeramente distintos del espectro. Además de los otros dos conos no afectados, tendrían cuatro en total, es decir, podrían ser tetracrómatas.

Por esa razón, se piensa que es una condición exclusiva de las mujeres, aunque los investigadores no pueden descartar totalmente la posibilidad de que los hombres también la hereden de alguna manera.

Diferencias sutiles

Esa era la teoría, pero demostrar que hay mujeres que ven el mundo de otra manera ha involucrado dos décadas de trabajo. Las tetracrómatas pueden ver tonos distintos en cosas que nos parecen monótonas. Aunque la correspondiente combinación de genes no parece ser particularmente rara – es posible que el 12% de las mujeres tenga cuatro conos diferentes -, muchas no mostraban diferencias de percepción.

Pero hacia el año 2010, la científica encontró una mujer que se comportaba como un tetracrómata. Ella veía la diferencia entre mezclas de colores casi idénticas que le presentaba Jordan. “Cuando se le pide a un tetracrómata que discrimine entre dos mezclas, lo puede hacer muy rápidamente. No duda”, dice la investigadora.

De compras con una tetracrómata

Cuando se divulgaron las extraordinarias habilidades de la mujer encontrada por Jordan, la pregunta de muchos era: ¿Cómo se ven esos colores? Ella no quería dar entrevistas. No obstante, la noticia de su existencia hizo que otras tetracrómatas potenciales se acercaran.

De compras, muchas mujeres distinguen más colores que los hombres pero cuando se trata de una tetracrómata, las posibilidades se multiplican. Una de ellas es Maureen Seaberg, periodista y escritora de Nueva York. “Siempre he tenido discrepancias con la gente acerca de los tonos de colores” dice. Al comprar ropa, por ejemplo, a menudo encuentra que los tops y las faldas haciendo juego desentonan por ser de diferentes matices y nadie parece darse cuenta. Se trata apenas de evidencia anecdótica, pero ilustra un poco cómo los tonos aparentemente idénticos pueden parecer notablemente diferentes para un tetracrómata.

 

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Paleta y pincel

Antico siempre supo que sus ojos veían el mundo de manera diferente. “Cuando era pequeña, mi madre me dijo: Tú serás artista e instructora de arte”. Y así fue: Antico tiene su propia galería en San Diego, California, donde utiliza su visión superhumana para crear pinturas vibrantes llenas de color. Fue al ver una de esas pinturas que un cliente le sugirió a Antico contactar a algunos investigadores que trabajaban en tetracromatismo. La prueba genética dio positivo y ella comenzó a colaborar con los investigadores del tema, que inmediatamente sospecharon que los genes de Antico también podrían ser los responsables de su visión nocturna aumentada.

“En sus cuadros de la madrugada, pinta con varios colores y lo hace con una iluminación muy baja”, señala. En esas condiciones, nuestra visión normalmente se reduce a una escala de grises. Sin embargo, una sensibilidad extrema no siempre es una bendición. “El negocio de comestibles es una pesadilla”, dice Antico. “Es como una montaña de colores que se me aparecen por todos los ángulos”.

Su consuelo son las superficies blancas y llanas. “La gente piensa que es extraordinario que mi color favorito sea el blanco, pero tiene sentido porque es muy tranquilo y relajante para mis ojos. Si bien aún hay mucho color en él, no me hace daño”.

El camino del color

No todos los tetracrómatas tienen habilidades tan sorprendentes. la percepción de Antico supera a la de otros tetracrómatas que no han sido entrenados artísticamente. Si eso se confirma en subsiguientes investigaciones, Antico espera que ella también sea capaz de desarrollar un sistema de entrenamiento para que las niñas tetracromáticas desarrollen su potencial. Pero su ambición va más allá. Antico cree que podría ayudar a la gente a ver el mundo de una manera diferente.

Anecdóticamente, dice que algunos de sus estudiantes han comenzado a notar algunos tonos adicionales por sí mismos. “Quiero que todos vean cuán hermoso es el mundo”.

Visto en BBC Mundo

Nota enviada por Valentina Sarsur y editada por Coni Bardelli

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