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Colegio: reemplazan guardias por maestros de arte

Orchard Gardens, un colegio público en Massachusetts creado en 2003 con orientación artística, nunca llegó a ser lo que se planeó. Es más: llegó a estar dominado por la violencia y en el listado de las cinco peores escuelas del estado. Hasta que llegó Andrew Bott, un director que eligió volver al espítiru original, y lo logró reemplazando a guardias de seguridad por maestros de arte.

 

La escuela, en la que el pueblo de Roxbury depositó sus grandes esperanzas, fue pensada con una clara tendencia artística. Se construyeron estudios de arte, una sala de baile y hasta un teatro con butacas acolchadas. Pero el sueño nunca llegó a materializarse: la sala de baile se usó de depósito bajo llave y apenas se usó. La marginalidad y la violencia poblaron los salones y cayó en su punto más bajo en 2010, momento en que apareció su salvador: Andrew Bott, el sexto director en siete años, el que trajo el cambio.

“Decidimos reinvertir el presupuesto destinado a guardias de seguridad y lo reinvertimos en infraestructura artística”, comenta Bott. La escuela, que era famosa por su indisciplina, donde los estudiantes portaban armas en sus mochilas y donde los maestros renunciaban por incomodidad antes los alumnos, la decisión de Bott fue tomada con escepticismo en un comienzo.

“Muchos colegas me cuestionaron la decisión. ¿Te das cuenta de que Orchard Gardens va a matar tu carrera?”, cuenta Bott. Lo cierto es que hoy, tres años después, el colegio está irreconocible: se ven pinturas de colores, ensayos sobre logros, posters motivacionales, alumnos bailando en el salón de baile, pintando en el estudio de arte y tocando en la banda del colegio. La tasa de mejora estudiantil en Orchard Gardens es una de las más altas del país y sus estudiantes se ven más focalizados que nunca en sus estudios.

“La escuela no es perfecta, pero estamos en el camino correcto. Tanto yo como los estudiantes tenemos un futuro aquí”, comenta entusiasmado el director que obró el milagro.

Keyvaughn Little, un estudiante de octavo grado, cuenta que se siente más abierto a expresarse públicamente gracias al arte. Y sus notas mejoraron notablemente, gracias a los nuevos profesores, que transmiten confianza a través de sus clases de arte.

“El arte te ayuda a darte cuenta de que no hay una sola forma de hacer las cosas. Y eso se aplica a todo en la vida, no hay una forma específica de hacer las cosas. Por eso tomo clases extra en arte, porque pienso que tengo un futuro en esto, y ahora quiero estudiar en una secundaria especializada en arte”, dice el joven que ya augura una carrea en las artes visuales.

Chris Plunkett, maestro de artes, elogia la candidez y honestidad de sus alumnos al dedicarse a sus clases y reivindica la decisión de Bott: “Fue algo un poco loco, pero siento que fue la medida correcta en el momento justo.”

Visto en NBC News

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