Bienestar

Triunfar haciendo lo que amás ¡es posible!

Una historia sobre el poder de creer en nuestros sueños.

 

 

La primavera recién parece sorprender al barrio gótico de Barcelona mientras lo que queda de frio se escabulle entre las altas paredes de piedra de años de historia viva. Perdiéndonos entre recovecos descubrimos El Ciclo.

 

La fachada animaba a entrar tanto como quien estaba en su portal, Ramiro. Su acento lo delataba, y su alegría era algo que se le colaba por cada poro. “Entren a mirar si quieren, no les voy a cobrar por eso”, fueron sus palabras de invitación. ¿Por qué no, pensé?

 

Entrar a El Ciclo tiene su magia. Cada rincón es una sorpresa para los sentidos; el arte, la música y la buena onda de Jonathan y Ramiro lo hacen posible. Quién diría que allí nos quedaríamos más de una hora mirando las mil y un facetas que una bicicleta puede tener.

 

Las bicicletas del Ciclo.

 

El Ciclo es para Ramiro la materialización de años de esfuerzo, paciencia y bailes entre el miedo y la confianza.

 

Nacido en Argentina, tucumano por adopción, de sonrisa constante y de sencillez que encandila. Padre, autodidacta y arriesgado, como a él le gusta auto definirse. Ramiro se reinventó a si mismo hasta llegar a ser lo que es hoy. Emprendedor, artista y padre de familia.

Nota relacionada: ¿Qué es el IKIGAI? – Descubrí tu razón de ser en el mundo

Su ansiedad de volar y su instinto lo trajeron a Barcelona. Con un signo de pregunta, poco dinero y muchas ganas, empezó su camino en plena crisis europea. De ilegal, de trabajo en trabajo y de horas y más horas como lavaplatos, Ramiro fue encontrando su lugar.

 

Tras algunos años en ese trajín, y mucha perseverancia finalmente obtiene los papeles que lo quitan de la invisibilidad. El camino se empezaba a iluminar y él sentía moverse con otra liviandad. Era hora de brillar. En el 2013 se siente listo para despegar, dejar el trabajo y al fin emprender. Sin tener en claro en que invertir, pensó en la idea de tener un bar, pues hasta el momento todos sus trabajos lo habían tenido atado al rubro, creyendo por un instante que eso era todo lo que él sabía hacer. Para entonces, él estaba en pareja con su actual mujer, quién como sabio oráculo le aconsejó abrirse un taller de bicicletas, su pasión detrás de la obligación cotidiana. La idea resonó en su cabeza por un tiempo hasta que tomó confianza y decidió aventurarse a lo desconocido. Se entregó por completo a su proyecto sin saber, que todo lo que acontecería posteriormente lo cambiaría todo.

 

Ramiro, en su lugar

Ramiro, en su lugar

 

El fluir con su talento lo llevó a descubrir la magia del estar en sintonía consigo mismo y el entorno, volviendo posible lo imposible y real lo irreal. Allí en la calle Nou de Sant Francesc al 17 lo esperaba un local que data del 1700, de paredes de ladrillo visto, espacios amplios y rincones donde el misterio se esconde. En ese lugar, en una de las zonas más emblemáticas y costosas de Barcelona, Ramiro, sin aún creérselo a sí mismo, monta su pequeño taller.
La cosa arrancó como muchos…tímidamente, sin tanta expectativa pero con mucha ilusión. Tres, cuatro, cinco bicicletas. Luego más, y así hasta que la rueda empezó a girar más de prisa.

 

En un mundo donde lo descartable es ley Ramiro no descarta nada. La chatarra que muchos desechan para él es una herramienta, una posible creación o simplemente un sustituto de baldosa, piso o ladrillo. Con esta premisa aprovecha el taller, las herramientas y su infinita creatividad e ingenio para darle vida a lo que no tiene uso. Probando, empieza a descubrir cómo los restos de cadena de bicicleta pueden transformarse en una lámpara de diseño, o cómo una silla sacada de la basura junto con cámaras viejas de bicicleta puede combinarse para terminar en una pieza exclusiva digna de galería.

 

Sin planificarlo ni creerlo, Ramiro se estaba convirtiendo en un artista de vanguardia en diseño y el reciclaje. La voz empezó a correr rápidamente; lo que empezó siendo un taller de reparación de bicis se volvió un espacio de exposición, de alquiler de divertidos y originales tours en bicicleta y un verdadero atelier de artista.

 

En el 2014, a solo un año de la apertura de El Ciclo, Ramiro recibe el primer premio de Artistas Emergentes de los Residu´Art Awards durante el Festival de Drap-Art, y es reconocido por varios medios locales, nacionales e internacionales.

 

Hoy, El Ciclo es motivo de visita de numerosos turistas y curiosos, recibe elogios de todas partes del globo. La demanda de sus originales piezas crecen día a día, así como los adeptos en sus tours privados por la ciudad catalana en bicicletas vintage y de bambú.

 

Ramiro, quien dice no trabajar al vivir de lo que ama, nos demuestra con la historia de su vida con final abierto, que es posible triunfar uniendo los ingredientes claves: perseverancia, confianza y una pizca de locura.

3 thoughts on “Triunfar haciendo lo que amás ¡es posible!”

  1. Alejandra dice:

    Simplemente una experiencia alucinante!! Conocer esta clase de historias de vida hace que uno piense que los sueños son para hacerlos en vida!

  2. Ramiro dice:

    Gracias Nadia y Buendiario. Un gusto conocerlos

    1. Buendiario dice:

      ¡El gusto es nuestro! Gracias por compartir tu historia :)

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas