Sociedad

Catedral alemana resiste pacíficamente a grupos racistas

La Catedral de Colonia, emblema del país germano, se quedará a oscuras este lunes para protestar contra una marcha organizada en la ciudad por un grupo anti musulmán. Una medida noble pero combativa.

 

Buendiario-catedral-colonia-alemania-oscuras-pegida-2

La lucha contra el racismo, clave para Alemania.

 

En Alemania ha crecido mucho recientemente una agrupación llamada Europeos Patrióticos contra la Islamización del Oeste, más conocida como Pegida. Su auge ha producido hondo impacto en la política nacional, a tal punto que la canciller Angela Merkel advirtió a la población sobre el grupo en el discurso de año nuevo. En palabras de Merkel, los líderes de Pegida son racistas llenos de odio, y todo ciudadano debería cuidarse de seguirlos.

“Pegida es una mezcla de gente llamativamente heterogénea, que incluye a gente moderada, a racistas y hasta a gente de la extrema derecha”, expresó Norbert Feldhoff, deán de la Catedral de Colonia. “Al apagar las luces de la fachada de nuestra iglesia queremos que la gente que vaya a la marcha se detenga y piense. Es un desafío: consideren con quiénes están marchando”, alegó el religioso, preocupado porque la semana pasada en la ciudad de Dresden la organización logró reclutar a 17.000 personas.

En Dresden, el teatro de ópera Semperoper también apagó sus luces, otra señal de resistencia esperanzadora. Alemania puede tener su rebrote racista, pero hay otro costado del país (que no es menor) que no está dispuesto a volver a un pasado nefasto. La resistencia es crucial: una encuesta reveló que uno de cada ocho alemanes se sumaría a una marcha antimusulmana si Pegida la organizara en su ciudad. Alemania otorga un alto número de cupos de asilo a personas que escapan de conflictos en territorios musulmanes, y que pronto se integran a la sociedad.

Es importante que se fomente la paz, y que se haga entender a la población que el desencanto con la política de austeridad económica nada tiene que ver con las leyes y la política anti-inmigración. Que un representante de la fe cristiana de la espalda a estos movimientos y se solidarice con ciudadanos del Islam es un gesto de integración y respeto, de llamado a la paz y a la reflexión, de amor y no de odio.

Visto en The Guardian

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas