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Cárcel brasileña recupera a presos mediante ayahuasca

Prisioneros de la penitenciaría de Ji-Paraná, en pleno Amazonas, tienen acceso a la sustancia psicodélica, la cual les permite indagar en los males que cometieron para poder corregirse a través de la autoinspección.

 

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Años de encarcelamiento han demostrado que el encierro solo castiga, no mejora al humano. La cárcel degrada y separa de la sociedad, no cura el mal latente en la persona que incurrió en la criminalidad. ¿Qué tal probar otra cosa, un método experimental? Eso pensaron los responsables del penal de Ji-Paraná, Amazonas, donde se está probando el ayahuasca como camino para que los presos recapaciten y aprendan. Los resultados son asombrosos.

Todo tiene el aspecto de un ritual, de una ceremonia. Los presidiarios se visten en ropa blanca y holgada, al aire libre. Cada uno de ellos recibe un vasito con ayahuasca en estado líquido, lo beben, esperan. Algunos vomitan, parte natural del proceso, pero todo ocurre con cantos e himnos, y no es extraño que los participantes incurran en el baile. El ayahuasca es consumido hace siglos en la selva amazónica, pero nunca en el contexto de una cárcel, donde habitan personas juzgadas por asesinato, secuestros e incluso violaciones.

Vale la pena el intento, y los resultados lo demuestran. “Finalmente me doy cuenta de que estaba en la senda equivocada en la vida”, dice Celmiro de Almeida, 36, sentenciado por homicidio. “Cada experiencia me ayuda a comunicarme con mi víctima, y le ruego que me perdone, explica el hombre que ya ha atravesado el ritual veinte veces en el santuario. El suministro de la sustancia responde a nuevas búsquedas del gobierno brasileño de lidiar con la inmensa población carcelaria, y como modo de poner fin a la violación de derechos humanos.

Acuda, un grupo de defensa de los derechos de los presos, cumplió una parte clave en el cambio. A través del yoga, la meditación y el reiki demostraron que era posible frenar las actitudes violentas de los presidiarios. Los buenos resultados permitieron llevar la experimentación más lejos. El ayahuasca, resultado de hervir una vida llamada Banisteriopsis caapi con una hoja (Psychotria viridis), es polémica por sus efectos narcóticos pero tremendamente efectiva a la hora de indagar en la psiquis y el inconsciente humano. Amparados en las creencias de Santo Daime, una religión que mezcla catolicismo, tradiciones africanas y trances, encontraron donde llevar esto a la práctica: en pleno Amazonas.

 

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“Los presos regresan a la sociedad más violentos que cuando llegaron a la prisión”, cree Euza Beloti, una psicóloga de Acuda. “Nosotros vemos a los presos como seres humanos, que tienen la capacidad de cambiar”. De este modo, el equipo de terapeutas, médicos y psiquiatras de Acuda guía el proceso en la cárcel ubicada en Porto Velho. Los jueces y los policías habilitan y permiten el ritual dentro de la cárcel de máxima seguridad, a la que además han empezado a llegar para este fin presos de penitenciarías cercanas.

El ritual incluye la práctica de masajes ayurvédicos, de meditación y de entrenamiento en oficios. Aprenden trabajo en cerámica, jardinería y cultivo. Todo bajo los efectos de la ayahuasca, que, según el doctor Charles S. Grob, profesor de psiquiatría de la U.C.L.A. School of Medicine, “tiene gran potencial porque puede producir una experiencia transformadora en una persona”. No es raro que también participen los guardias del ritual, como explica Virgílio Siqueira, 55: “Es gratificante saber que podemos sentarnos en la selva, cantar himnos y existir en paz”.

El objetivo del programa es reducir la reincidencia, al “expandir la conciencia” de los presos sobre lo que está bien y lo que está mal, según explica Luiz Marques, fundador de Acuda. En las ceremonias se ven rostros de honda reflexión y contemplación, lágrimas por doquier, cantos catárticos. “Yo sé que las cosas que hice fueron crueles, pero ahora aprendí a reflexionar sobre la posibilidad de que algún día pueda redimirme de lo que hice”, dice Darci Altair Santos da Silva, uno de los presos. Y esa es la palabra clave: redención. Aprendizaje. Realmente reeducarse para no lastimar a nadie y vivir sanamente en libertad.

Visto en The New York Times

Agradecemos a Felicitas Martinez Vivot por enviarnos esta noticia.

3 comentarios en “Cárcel brasileña recupera a presos mediante ayahuasca”

  1. Jose Montenegro dice:

    Lastima.que en Argentina es una sustancia no permitida. He organizado tomas entre amigos pero seria un milagro poder llevar la a la cárcel !!!

  2. E liza dice:

    Ojalá esta práctica se extienda en todo el continente y dejen de ver el yajé como un alucinógeno y lo vean como una planta sagrada, una medicina curativa.

  3. Rosana dice:

    Gracias a tod@s los que realizais una labor tan esplendida.La ayahuasca tambien a cambiado mi vida a mejor y me gustaria que se extendiera mundialmente estas practicas para poder sanar al mundo.un abrazo

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