Mundo

Carandirú: fallo histórico condena a policías implicados

En una sentencia histórica, un tribunal de Brasil condenó a 624 años de prisión a 25 policías implicados en la masacre de Carandirú, ocurrida el 2 de octubre de 1992, en San Pablo en la que murieron 111 presos.

 

Buendiario- Juicio ejemplar en brasil por asesinato 111 presos Carandiru

Noticia relacionada: Prisioneros trabajan para acortar sus sentencias

La masacre fue el episodio más sangriento ocurrido en una cárcel brasileña. La policía reprimió violentamente un motín en un pabellón de Carandirú, entonces la mayor cárcel del país, que fue clausurada diez años después.

Los policías, que fueron hallados culpables de disparar a los internos en sus celdas y en los pasillos del presidio, fueron condenados a la pena mínima de doce años de prisión por cada asesinato.
Cerca de 80 agentes de policía enfrentan cargos. En la primera etapa del proceso, otros 23 policías fueron condenados en abril a la pena mínima por 13 asesinatos, sumando un total de 156 años de pena para cada uno.

La matanza fue tema central de la película “Carandirú”, del director argentino Héctor Babenco

El proceso fue muy lento y recibió múltiples críticas de organizaciones internacionales de derechos humanos. Que a 21 años de lo sucedido se dicte una sentencia que haga justicia es una buena noticia.

Lo positivo en lo negativo

Varios especialistas coincidieron en que la matanza fue un episodio decisivo para la fundación de una facción que actúa dentro y fuera del sistema carcelario de Sao Paulo, llamado Primer Comando de la Capital o PCC.

“Antes de la masacre, el Estado ya extorsionaba, torturaba y mataba a los presos. Carandirú no fue la única causa de la fundación del PCC, pero colaboró mucho para que eso ocurriera”, dijo a BBC Brasil el padre Valdir João Silveira, coordinador nacional de la Pastoral Carcelaria de la Iglesia Católica en Brasil.

El PCC fue creado por un grupo de presos el 31 de agosto de 1993 en la Casa de Custódia de Taubaté poco menos de un año después de la masacre en Carandirú.

Los principales objetivos de la facción eran combatir los malos tratos en el sistema penitenciario y evitar nuevas masacres como la de 1992. El grupo criminal se extendió por todo el sistema carcelario e impuso reglas de conducta a los presos, como la prohibición del uso de crack y de asesinatos motivados por deudas de drogas. Estas acciones habrían disminuido los índices de mortalidad en las prisiones.

Visto en BBC

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas