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California paga a barcos para proteger su vida marina

El Estado norteamericano decidió destinar una porción de presupuesto a las embarcaciones que bajen la velocidad y que cooperen con el cuidado de las ballenas y del medioambiente en general.

 

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La ballena gris, principal especie a ser protegida.

 

Que California es pionera en la protección del medio ambiente no parece dejar ninguna duda. En la costa del Pacífico, compensa a los barcos económicamente con 2500 dólares por reducir su velocidad al entrar en un santuario marino y así evitar poner en riesgo a los cetáceos. Las ballenas azules suelen morir por causa de los barcos, y California muestra – a diferencia de lo que ocurre en Japón – que la preservación de la vida marina es algo que le importa.

En los puertos de Los Ángeles y Long Beach, 90% de las compañías que operan en ambos lugares se han sumado al programa, que consiste en aminorar la velocidad a menos de doce nudos (el equivalente a 22 kilómetros por hora). Los cetáceos que no pueden maniobrar con la suficiente rapidez como para esquivar los barcos, pero a dicha velocidad se salvan sus vidas. A principios de 2011, una coalición de grupos medioambientalistas comenzó una campaña de concienciación en torno a los cuatro santuarios marinos de California (Monterey Bay, Channel Islands, Gulf of the Farallones y Cordell Bank), para salvar a las ballenas. Pedían medidas por parte de la administración federal y su pedido ha sido oído.

Hasta finales de de octubre estará vigente el limite voluntario de velocidad de los barcos que, además de proteger a las ballenas supone la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. “Poca gente es consciente que los barcos que navegan por nuestra costa son un riesgo para las amenazadas ballenas y que generan contaminación atmosférica”, explica Kristi Birney, representante del Environmental Defense Center de Santa Bárbara. Un estudio reciente de la Universidad de California, Riverside, muestra que las emisiones de dióxido de carbono se reducen a la mitad cuando los barcos disminuyen su velocidad por debajo de los doce nudos.

“Estamos muy contentos con la respuesta tan positiva que la industria naval esta dando. Se protege la vida marina, el medio ambiente y el comercio naval”, comenta Chris Mobley, superintendente de Channel Islands Nacional Marine Sanctuary. Dicho sea de paso, Calfornia está presenciando el mayor avistamiento en 28 años. “Ahora mismo unas 2.500 ballenas jorobadas se mueven entre las costas de México y California, un incremento notable en proporción a las 400 que existían hace tres décadas”, comenta Nancy Black, una habitante de la región. Ojalá ese número siga aumentando, con la ley del lado de la vida.

Visto en El País

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