Buen Samaritano

Cadena solidaria para un sobreviviente rosarino

Siete amigos se reunieron para ayudar a Franco Járiton, un ex compañero de la escuela secundaria que perdió su departamento tras la trágica explosión por fuga de gas en Rosario. Entre todos hicieron remeras que vendieron y destinaron los fondos a su amigo, que se sale de sí mismo del agradecimiento.

 

 

En poco más de dos semanas, el grupo de amigos logró su objetivo, costeando los gastos “por la mano de obra de amigos y conocidos”. Se propusieron reunir 20 mil pesos para entregarle a su amigo Franco, víctima de la explosión de Oroño y Salta, quien tuvo que esperar más de tres angustiosas horas para ser rescatado mientras su mamá Eugenia y su novia Florencia seguían la secuencia del rescata desde el estacionamiento de un supermercado aledaño.

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El grupo de amigos pensó que el mejor manera de juntar los fondos era diseñar camisetas, que contagiaran las ganas de ayudar. Todos colaboraron: Agustín acercó la tela. Andrea armó las camisetas. Matías las diseñó. Javier las imprimió. Andrés grabó un video para difundir la idea. Ernesto creó un sitio web para universalizar el proyecto. Facundo realizó un registro audiovisual y fotográfico de cada una de las etapas y lo editó. Así salieron a la calle, a contagiar un modelo, a vender cien remeras a 200 pesos.

El diseño elegido es un collage, en el que se ve el cielo, edificios de Rosario y unos dedos dibujando un corazón. Esto último remite a un tweet de la Municipalidad de Rosario post explosión, que afirmaba que “los bancos de sangre estaban a full, gracias a todo el mundo por acercarse, en menos de 12 horas no había necesidad de sangre”, recuerda. Matías, el responsable del diseño, lo eligió para valorar “el espíritu colaborativo” y “la síntesis de lo que estaba sintiendo un país luego del desastre que dejó 21 muertes, que fracturó sueños, que silenció a una ciudad”.

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Franco Jariton es categoría 80 y cursó sus estudios en el Superior de Comercio, donde estudiaron todos los invulcrados. La vida los fue encontrando en trabajos comunes, jugado al básquet, compartiendo ideas. Ante la explosión, todos se unieron con el fin de ayudar a un amigo.

“La idea es no juntar más de 20 mil pesos. Se podrían juntar 2 millones en un proyecto más grande”, sostiene Matías, explicando que se inclinaron por un proyecto de menor escala pero de pura transparencia. Se armó una página de Facebook para retratar todo el proceso, y por supuesto que Franco ocupa en ella un rol crucial.

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El futuro ingeniero químico de 33 años vive por ahora en un hotel con su novia, y utilizó a la red social para saludar y agradecer a todos los que se preocuparon por él y su amor en medio de la tragedia. Agradecido por la iniciativa generosa de sus amigos, Franco vuelve a vivir, como desea volver a entusiasmarse toda una ciudad, siempre viva en sus habitantes.

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