Sociedad

Budista y feminista, busca igualdad sin pelear

Patricia Zenn era, en su juventud, surfer. Esa era su religión. Pero la curiosidad la acercó al budismo, y hoy es líder internacional de las mujeres budistas, buscando concientizar cada día para lograr igualdad de condiciones entre hombre y mujeres del credo.

 

De chica la cargaban por su apellido: ¿Sos budista o qué?, le decían sus compañeritos, en la primaria. Ese chiste derivó en curiosidad, y Patricia acabó pidiendo prestados libros sobre Budismo a los once años de edad. Sorpresivamente, descubrió que allí había algo.

Con el tiempo, en 1977 y a sus treintipocos, Patricia fue consagrada por el decimosexto Gyalwa Karmapa bajo la tradición budista y le dio su nombre tibetano, Karma Lekshe Tsomo, dentro del cual la palabra del medio significa “elocuente”. Pronto descubrió que las monjas budistas no vivían bajo idénticas condiciones que sus pares masculinos, e inició un movimiento para que las practicantes del Himalaya pudieran acceder a una mejor educación. En ese momento, los monasterios miraron a la propuesta con desdén, y algunos incluso la ningunearon.

“Le dicen a las monjas que no busquen reconocimiento ni poder, que eso es cosa de los Occidentales. Pero a los monjes no les dicen lo mismo”, dice Lekshe con tono sereno. “Las encuestas muestran que la salúd de las monas es mucho peor que la de los monjes. También sus estándares educativos son peores. Hay mucho trabajo por hacer, y hay que concientizar, sobre todo a las mujeres.”

Karma Lekshe Tsomose propuso construir una red de seguidores, aún a costa de su propia salud. Junto a su ex maestra, Freda Bedi, y su amiga Jetsunma Tenzin Palmo, se han lanzado a la causa de mejorar la educación de las monjas tibetanas. Lekshe es la presidente de Sakyadhita, la agrupación de mujeres budistas más importante del mundo, cuyo nombre significa Las Hijas de Buda, así como de una Fundación llamada Jamyang y cuyo fin es la educación de las monjas himalayas.

Sakyadhitaelige nuevos países cada vez para brindar conferencias y expandir su mensaje, que incluye temas como “Cultivando la confianza”, “Mujeres que cambian al budismo” o “Historias de mujeres”. Las charlas tienen oradoras de primer nivel, como la Venerable Jetsunma Tenzin Palmo, cuya vida fue narrada en la novela Cueva en la Nieve, de Vicki MacKenzie, o Rita M. Gross, autora de El Budismo después del Patriarcado.

El principal obstáculo es el sexismo, como bien dice Lekshe, que no le teme a usar la palabra “feminismo”, la cual menciona con una sonrisa. “Estamos hablando de más de 300 millones de mujeres dedicadas a la paz, la honestidad, la bondad y la compasión. Claro que queremos optimizar los talentos y potenciales de esas mujeres maravillosas.” El objetivo es lograr que esas mujeres lleguen a posiciones de liderazgo dentro del budismo, sobre todo en los países asiáticos donde la relación es aún más condescendiente.

Lekshe, profesora de Estudios Religiosos en la Universidad de San Diego, confía en que las cosas van a cambiar: “Cada vez veo más claro que los derechos de la mujer son una cuestión de derechos humanos.”

Karma Lekshe Tsomo budista y feminista

La líder budista, inspiración oara mujeres

 

 

 

 

 

 

 

Visto en Huffington Post

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