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Bolivia suma recursos para combatir violencia de género

Desde el gobierno han impulsado la creación de espacios de contención, de asesoramiento legal y de educación para que las mujeres logren más independencia económica y los hombres aprendan a respetarlas sin violencia.

 

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Conciencia, unidad, trabajo y libertad.

 

La Fundación Voces Libres es toda una pionera en el impulso de la defensa de la igualdad de género. Desde Cochabamba, una de las ciudades más importantes del país americano, se acerca a mujeres de bajos recursos que han sufrido agresiones de parte de sus maridos y las ayuda a salir de sus pequeñas casas de adobe, a acceder a un abogado y a entender documentos legales redactados en español (muchas de estas mujeres se manejan prioritariamente en quechua) para que puedan rearmar sus vidas, sentirse fuertes y seguras y no perder el contacto con sus hijos.

Gracias al impulso económico y concientizador gubernamental, cada vez hay más educadores comunicacionales en Bolivia, personas que ayudan a mujeres maltratadas a salir adelante. Uno de sus servicios es ir de casa en casa en pequeños pueblos en puntos lejanos del país relevando información sobre la calidad de vida, el modo en que hombres y mujeres se relacionan y cerciorándose de que no haya escenas de violencia silenciadas. De paso, los educadores enseñan a las mujeres sus derechos, les dan lecciones sobre salud reproductiva y las aconsejan sobre herramientas legales en el caso de que sufran injusticias. “Yo convivía con la violencia, pero ya no, soy libre”, cuenta Honoria, una ex mujer golpeada que se ha convertido en educadora.

El plan social no solo implica ayuda a salir de una situación difícil, sino aprender un oficio para poder susbsistir. “No pienso volver con mi marido, sino seguir adelante con mis hijos. Estoy aprendiendo a coser y, si bien no es mucho, con eso salgo adelante”, cuenta Laura, otra mujer que rehizo su vida. Los estudios de la Organización de Salud Panamericana para la Prevención y el Control de las Enfermedades indican que la mitad de las mujeres bolivianas de entre 15 y 49 años han atravesado violencia a manos de sus cónyuges. Bolivia rankea más alto en el índice de violencia hogareña, de ahí la importancia de que haya una acción concreta al respecto.

El modelo de Voces Libres ha sido replicado en numerosos puntos del país con visible éxito. Se han empezado a construir edificios que albergan tanto atención psicológica como asesoramiento económico y legal, para que las mujeres encuentren todo lo que necesitan en un mismo espacio. Allí también se otorgan préstamos sin intereses y se dan cursos laborales, desde costura hasta trabajo manual.

“Hay muchas mujeres que temen denunciar a sus parejas por un factor económico”, explica Pamela Limache Galindo, coordinadora del programa legal. “Las mujeres salen de aquí revitalizadas, con una visión económica y herramientas, sin temor de confrontar a la realidad que les toca”. Varios de los centros de atención están en La Paz, y también hay otros tantos privados; el próximo objetivo es la construcción de una red nacional de ayuda. Con el aporte económico del gobierno, se busca que lo que hasta ahora fueron esfuerzos aislados se conviertan en un programa nacional activo.

En 2013, Bolivia aprobó una ley diseñada para aumentar el apoyo a las mujeres abusadas e imponer penalidades para los golpeadores. Ahora, a partir de este año, los gobiernos locales y regionales deberán dedicar un porcentaje de sus presupuestos para dar más equipamiento y personal a los centros de atención. Para muchas mujeres, eso implicará salvar sus vidas.

Visto en The Guardian

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