Deporte

Beisbolista famoso elige vida sencilla en una camioneta

Daniel Norris ana más de dos millones de dólares al año, pero pide cobrar sólo 800 dólares al mes. Vive e una Volkswagen Westfalia 1978 llamada Shaggy y aprecia más que nada la libertad y el placer por las cosas simples.

 

¿Se imaginan a Cristiano Ronaldo rechazando parte de su salario para vivir como un hippie? ¿Y a Messi durmiendo en una camioneta al lado de un supermercado? Seguro que no. Hay cosas que ni la imaginación puede conseguir. Sin embargo, Daniel Norris, jugador de los Toronto Blue Jays de la Major League Baseball (MLB), duerme en una van en el estacionamiento cerca de unos grandes supermercados.

Además, Norris recibe de su sueldo tan solo 800 dólares al mes a pesar de que gana cerca de más millones de dicha moneda al año. ¿Por qué? “Es como el yin y el yang. Puede ser poco convencional, pero me siento bien con mi estilo de vida. En realidad, estoy más cómodo siendo pobre”, confesó en un reportaje.

Antes de llegar a ser multimillonario, adquirió por 9.500 dólares su casa: una van Volskwagen Westfalia 1978. “Shaggy” -nombre que le puso en honor al personaje de Scooby Doo – lo tiene todo: cama, una cocina portátil para hacer huevos fritos por la mañana y un salón donde pasar el día. Es su mejor compañera, la que lo lleva a los entrenamientos y le permite escaparse a la playa para surfear, su otra pasión. En su camioneta recita poemas, canta canciones, hace café francés por la noche, lee a Jack Kerouac -su autor de cabecera- y escribe lo que llama “el diario de pensamientos”, donde anota sus reflexiones antes de ir a dormir. Por ejemplo: “¿Dónde se puede ser tan libre como en medio de la nada?”.

En el barrio es toda una atracción: los empleados del Walmart de al lado de su ‘casa’ lo llaman Van-Man sin saber muy bien qué hace allí, mientras se ríen cada vez que lo ven hacer ejercicio con los carritos de las compras. Es ecologista, pobre por convicción, multimillonario por casualidad y un loco lindo suelto en el deporte profesional estadounidense. Lo único malo que ha hecho en su vida es echar una novia que no compartía sus ideales. A la chica -tan rara ella- le gustaba tener una habitación grande y un salón donde ver la televisión…

 

 

A sus 21 años, tiene todo claro: no le importa la fama ni el dinero. Eso sí, empezada la temporada regular lo dejaron temporalmente sin su van, sin su tabla de surf y sin sus libros. Los Toronto Blue Jays le exigen que viva en un piso compartido cuando hay competición. Y él ha aceptado. Sin embargo, es sólo por su vida profesional porque su lugar en el mundo está dentro de la van.

Visto en News Channel 11

Nota editada por Matías Greisert.

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