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Barco hospital en Colombia presta ayuda en zonas remotas

En zonas, a las que se accede sólo por vía marítima o fluvial, el elevado costo de traslado hacia una ciudad (300$ en lancha), suele concluir en que las criaturas nazcan y crezcan sin documentos oficiales de identidad, ajenos a un control de vacunas o a la incorporación en el sistema educacional. El índice indica que el 90% de las madres prefiere tener los bebés con parteras tradicionales y prescindir del registro.

 

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Frente a la imposibilidad de construir infraestructuras sanitarias en cada una de las poblaciones de la región, surgió una idea poderosa y excepcional: un hospital flotante que llevara salud, asistencia y posibilidades de control, a las puertas de las casas. La iniciativa de Diego Pozo, quien es Presidente de la Fundación Ítalocolombiana del Monte Tabor, consiguió respaldo en la Cooperación Italiana, que cofinanció el proyecto y lo puso en marcha en 2009.

El barco tiene la especificación de Hospital Nivel 2, esto es, que además de contar con espacios para consultas en múltiples especialidades (pediatría, ginecología, obstetricia), permite realizar intervenciones quirúrgicas de bajo y mediano grado.

En promedio, atienden 3.500 pacientes por mes. El sistema radica en que con cada consulta, se levanta información de cuántos menores, adolescentes o adultos cuentan con identificación y de qué tipo, ya que si bien algunos cuentan con registro civil, no todos cuentan con la tarjeta de identidad o cédula, exigida en el caso de adultos.

“Con nuestra atención hacemos el registro, generamos estadísticas, un informe y esto lo remitimos al ministerio de salud y a las secretarías de salud que son las responsables del aseguramiento del registro de los niños”, explica Ana Lucía López, Directora de la Fundación Ítalocolombiana del Monte Tabor.

Mediante la herramienta del barco hospital, se rompe con la limitante del acceso a la salud y el registro civil. La Fundación funge como aliada del Estado; de hecho, en este momento persiguen la idea de incorporar un funcionario de la Registraduría al barco, para que pueda ir otorgando los registros a los niños y adultos que no lo tengan.

Hasta este momento la organización ha hecho 32 misiones, donde se han atendido directamente alrededor de 37.000 personas, de las cuales unas 3.500 han sido intervenidas quirúrgicamente a bordo. Los recorridos duran 12 días y salen desde el Puerto de Buenaventura Valle. El barco regresa cada 90 días a los mismos sitios para hacer los controles.

Esta innovación, que también ganó el Premio Contribución a la Reducción de la Pobreza y la desigualdad en América Latina y el Caribe, otorgado por la Organización de Estados Americanos, tiene entre sus planes a futuro la adquisición de otro barco, ya que el territorio por atender es muy grande.

 

Visto en Idealistes

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