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Bancos suizos destapan cuentas nazis para investigar

Anunciaron que publicarán a fin de año el listado de cuentas sospechadas de pertenecer a nazis que se fugaron antes del fin de la guerra.

 

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El acceso de los fiscales alemanes a los archivos secretos de Brasil y Chile permitió confirmar en los últimos años que unos 9.000 nazis huyeron a Latinoamérica en los últimos meses de la II Guerra Mundial y durante los posteriores a la contienda. Casi todos ellos seguían la denominada “ruta de las ratas”, que incluía a menudo un paso personal o de un apoderado por Suiza, donde era depositada la fortuna que haría posible tanto el viaje como la posterior supervivencia.

Ahora, cuando se cumplen 70 años de la caída de Berlín, la banca suiza decidió indagar en las cuentas abiertas en la postguerra y que después fueron abandonadas, entre las que sospecha que hay todavía cuentas abiertas por nazis alemanes para poner a salvo sus fortunas. Podría tratarse de fondos, al menos parte de ellos, expoliados a los judíos. Un portavoz de la Federación de Bancos Suizos confirmó que están siendo investigadas todas aquellas cuentas abiertas antes de 1955 en las que haya anotados más de 500 francos suizos y que no hayan registrado movimientos después de 1965. Los resultados de esta investigación serán publicados en internet antes de final de año.

Los nombres permanecerán públicos durante unos dos años, con el fin de que los eventuales herederos tengan tiempo de darse a conocer. Si al cabo de este plazo nadie reclama nada, las cuentas pasarán a propiedad de la Confederación Helvética. “Este dispositivo afecta a todas las cuentas, independientemente de quienes sean los titulares”, advierte una portavoz de Swissbanking.

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Con la llegada del siglo XXI Suiza realizó ya las primeras publicaciones de datos sobre las llamadas “cuentas durmientes”, pero solo de aquellas que guardaban una relación probada con las víctimas del Holocausto, en su mayoría judíos que habían abierto cuentas en bancos suizos y que murieron después en los campos de concentración. Ahora la búsqueda es indiscriminada y según ha publicado el diario alemán Die Welt, el banco cantonal de Argovia (Suiza) ya ha aportado datos tres cuentas inactivas, entre las que figura la de un ciudadano alemán y que contiene unos 1.000 francos suizos (960 euros), abierta en marzo de 1940.

El 1 de junio de 1998 una comisión del Gobierno de Estados Unidos publicó un informe en el que se vinculaba el oro robado por los nazis a cuentas bancarias suizas, que a su vez estaban relacionadas con compras realizadas en países neutrales: España, Portugal, Suiza y Turquía. Muchas de las fortunas nazis, según quedó demostrado en ese informe, no permanecieron en Suiza, sino que fueron transferidas con el tiempo a Estados Unidos.

El Chase National Bank, que posteriormente pasó a llamarse Chase Manhattan, uno de los tres bancos más importantes de Estados Unidos, efectuó transferencias de grandes cantidades de dinero a otros bancos controlados por los nazis a través de sus filiales en Suiza y en París. El Chase administraba, por ejemplo, las cuentas del embajador alemán en París y hay constancia de transferencias como la registrada el 13 de agosto de 1942, 5,5 millones de francos al embajador alemán para financiar a la Gestapo y para realizar operaciones comerciales con obras de arte judías. El Tesoro y el Departamento de Estado del Gobierno norteamericano dieron el visto bueno a las transacciones del Chase.

También hubo cuentas puente de titularidad de la Standard Oil Corporation, la mayor empresa de Estados Unidos, que suministró carburantes a la maquinaria de guerra de los nazis a través de sus filiales del Caribe y de América Latina durante toda la guerra. Estas operaciones se apoyaban también en cuentas suizas pero que fueron limpiadas o cerradas con el paso de las décadas. Lo que la banca suiza espera ahora rebuscar entre los restos son pequeñas fortunas que den lugar a demandas de herederos de calibre menor, pero que permitan cerrar ese capítulo de la historia financiera para siempre.

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