Buen Samaritano

Atletismo para sacar a chicos de la calle y de las drogas

José Cayetano Carranza, de 37 años, es un entrañable deportista de Río Cuarto, Córdoba, que participa en todas las maratones y corridas atléticas que se realizan en su provincia natal. Pero no está solo, ya que ha decidido hacer de su pasión un camino para que otras personas puedan salir de situación de calle o de adicciones. ¡Un excelente buen samaritano!

 

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Con lluvia, con frío, no deja un día sin practicar. A él no le interesa la gloria personal, sino que quiere ayudar a quienes quieren ser maratonistas utilizando el atletismo para sacar a chicos de la calle y darles una oportunidad de vida sana, como la que él tuvo.

“Yo empecé a los 17. A mí me descubrió Jorge Ibáñez, campeón provincial y argentino. Empecé muy de abajo, golpeé muchas puertas para poder crecer. Ahora trato de ayudar a chicos que se dedican a entrenarse a nivel profesional, pero también a chicos de la calle”, cuenta Carranza, que de manera gratuita transmite toda su experiencia y pasión.

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Cayetano es empleado de una carnicería hace 18 años. Está casado y tiene tres hijas. Durante temporadas enteras, en plena madrugada, antes de entrar a trabajar, sale a correr con los chicos que entrena para alguna competencia especial. Luego, todos los mediodías, sale de trabajar, se pone los pantalones cortos y a las 13.30, en calle Colombres, espera a los deportistas y a los jóvenes del barrio que quieran sumarse al entrenamiento.

Sus alumnos dicen no darse cuenta de las distancias porque Carranza les habla todo el tiempo, los alienta, los convence, los aconseja.

“Lo nuestro es todo amateur, es muy sacrificado. Disfruto de sacar chicos de la calle, algunos tienen muchas condiciones y se sacrifican, pero no tienen para un par de zapatillas ni apoyo en la casa. Es muy duro, son chicos que vienen cumpliendo metas, componiéndose de adicciones, y sólo salir de la calle ya es un pilar”, explica, mientras se le humedecen los ojos.

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Sin dejar espacio para preguntas, completa su relato: “Hace nueve años que estoy en el barrio IPV, tengo chicos que empezaron a correr conmigo y están estudiando carreras en la facultad; hay chicos que son policías, o empleados, chicos de bien, he tenido varios que estaban en la calle desolados y están corriendo muy bien, sacando premios, y que son muy sanos. También tengo campeones nacionales como Miguel Palacios. Gente de la zona que viene, les preparo rutinas, les mando por Facebook las comidas aconsejadas; toda la experiencia se las brindo”.

Apasionado, Carranza relata: “He sacado chicos campeones, que han estado en adicciones, en robos, en un nivel familiar muy descontrolado. El tema es hablarles mucho, estar con ellos, darle el apoyo, hacerlos entrenar, ser como un pilar que siguen. Ellos ven el sacrificio diario de uno, que tiene trabajo, familia, y que igual sale y corre. Por ahí me dicen que no pueden creer lo que hace uno, de levantarse a las 5.30, entrenar, y trabajar hasta las 12 de la noche”.

Visto en La Voz

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