Deporte

¡Atípico salto en alto, al estilo de Kenia!

En esta escuela secundaria de Kenia, la técnica oficial de salto en alto no interesa. Estos atléticos adolescentes keniatas saltan de manera frontal, se elevan de forma admirable y logran pasar del otro lado, sin siquiera rozar la barra horizontal.

 

El dato de color antes este pintoresco estilo de salto es que se trata de una técnica muy popular en las competiciones internacionales anteriores al 1900, llamada “salto en tijera”. En esa época, cuando Kenia estaba bajo dominio británico, la zona de aterrizaje estaba hecha de arena, y no de mullidas colchonetas como suele ocurrir hoy en día. Con el paso del tiempo, y a lo largo del siglo veinte, hubo varias técnicas que reemplazaron a la tijereta, las cuales fueron permitiendo elevarse a alturas cada vez mayores, hasta que Dick Fosbury inventó el salto de espaldas o “Flop”, en 1968, el cual sigue en vigencia en la actualidad. Justo cuando parecía que el “Flop” había derrotado a todos los otros estilos, ¡Zas!… este refrescante y simpático viaje al pasado deportivo.

Vale aclarar que hace falta un tremendo estado físico para poder elevarse frontalmente y abrir las piernas con tanto arco como para no tocar la barra. En un punto, es más fácil y seguro el salto de Fosbury, que consiste en correr en forma frontal hacia la barra, colocar el pie de apoyo justo antes de llegar a ella y girar todo el cuerpo, saltando de espaldas. Fosbury lo hacía en la secundaria y lo propulsó a nivel mundial en las Olimpíadas de 1968 en México, cuando ganó la medalla dorada. Allí fue cuando otros atletas vieron el potencial de la técnica y la adoptaron. Sin embargo, el “Flop” no produjo grandes mejorías en términos de récords; diez años después de la aparición de este estilo, el poseedor del récord mundial seguía siendo Vladimir Yashchenko, que seguía realizando saltos frontales:

 

 

El “Flop” sigue siendo la técnica superior, si bien le llevó tiempo imponerse. Que lo digan sino estos fornidos y entusiastas keniatas, que hoy, 45 años después, siguen ignorando sus méritos. ¡Pero quién va a hablarles de técnica, con esas enromes sonrisas que atraviesan sus rostros!

Visto en Kottke

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