Sociedad

Activistas frenan ley china contra diversidad relgiosa

La llamada “ley de seguridad” plantea poner freno a quienes expresan su disenso, así como a grupos religiosos cuyas prácticas no sean mayoritarias. Esta vez, la libertad de expresión ganó.

 

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La respuesta al boceto de la ley no tardó en llegar. La nueva ley de seguridad china criminaliza el libre discurso y las prácticas religiosas, a la vez que garantiza que el Partido Comunista – la fuerza dominante – pueda perseguir libremente y sin trabas a los críticos pacíficos y quienes disienten con el gobierno. Según el grupo China Human Rights Defenders (CHRD), con base en Hong Kong, “la ley define pobremente lo que considera seguridad nacional, y prevee la posibilidad de permitir perseguir a las miradas que disienten, a las creencias religiosas y a la información online”.

La ley menciona como crímenes que violan a la seguridad nacional “la penetración cultural negativa”, “las amenazas a el desarrollo social y económico sustentable” y “las violaciones en Internet a la soberanía nacional”. A las organizaciones sociales y a los ciudadanos se les exige que provean a la población de “datos relevantes” a la seguridad estatal y “soporte técnico” a las fuerzas militares. “La ley permite a la policía acusar a alguien que no quiera ser un informante, o a alguien que se considere socio de aquellos a los que la policía busca”, explican desde CHRD.

La policía china ya viene persiguiendo a las personas que critican públicamente al sistema, violando los derechos humanos. Por eso una buena noticia que agrupaciones de activistas de todo el planeta se hayan unido para oponerse a la ley impulsada por el gobierno del presidente Xi Jinping, bajo cuya autoridad han sido detenidas más de mil personas por sus opiniones políticas, solamente en 2014. Uno de los casos más famosos fue la detención del abogado Pu Zhiqiang, defensor de los derechos humanos, quien cuestionó las políticas públicas en China respecto a las minorías étnicas. Se lo acusa de “incitar el odio étnico”, de “generar disturbios” y de “dañar el orden público”, todo por defender a las minorías.

Las organizaciones acusan a la ley de defender a la jerarquía del Partido por sobre el bien de la gente, y que somete a cualquiera a largas sentencias por decir lo que piensa o practicar sus creencias. “Es imposible que la genta sepa cómo comportarse a partir de esta ley, que permite a las autoridades perseguir a quien quiera”, opina William Nee, investigador para Amnesty International.

El bosquejo de la ley fue sometido a la opinión pública, y fue el peso de la opinión de los grupos activistas la que la frenó. El 5 de Junio será el día vital para saber qué pasa con ella. El Partido Comunista y el gobierno chino no están contentos con la intervención de ONGs extranjeras en su territorio, por lo que se teme que haya represalias; pero esto no detendrá a los grupos que buscan que la tolerancia y la libertad crezcan en el gigante asiático.

Visto en Financial Times

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