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6.500 salteñas crearon empresas sin ayuda de bancos

Las emprendedoras mujeres argentinas consiguieron préstamos de hasta 7.500 pesos por medio de una ONG que financió 300.000 proyectos en cinco países de América Latina. Una excelente noticia.

 

 

Con los primeros 650 pesos que le prestaron compró telas, cosió varios almohadones y se fue a la calle Balcarce a vender. Cinco años después, Marcela Castrillo tiene una marca que se autosustenta y el proyecto firme de consolidarse como una empresaria textil. Es una de las 6.500 salteñas que recibieron créditos de Pro Mujer, una organización que tiene como premisa prestar dinero para pequeños negocios a postulantes que cualquier banco consideraría “insolventes”.

“Cuando devolví el primer crédito, me dieron otro y, después, otro de mayor valor. Así fui comprando máquinas y materia prima para armar mi taller”, cuenta Marcela, que fabrica carteras que ella misma diseña. “Ofrezco un producto andino que tiene que ver con nuestra cultura pero, a la vez, sigo la moda”, cuenta la dama.

En Pro Mujer no hay hipotecas que garanticen el pago. El sistema se basa en la confianza. La organización primero entrega un monto de 650 pesos que se debe devolver en un plazo de 2 a 3 meses. Si el dinero se reintegra en tiempo y forma, la institución va otorgando nuevos créditos por cifras cada vez más elevadas que pueden llegar a los 7.500 pesos. La posibilidad de acceder a un primer capital vale el esfuerzo. “Es un apoyo que nosotras no encontramos en los bancos ni en los organismos oficiales”, resalta Castrillo.

Unas 100 mujeres que armaron sus emprendimientos con financiación de Pro Mujer expusieron lo que fabrican el sábado pasado: artesanías, ropa, tejidos, bolsos, cuadros y productos gastronómicos. “Tener un préstamo me sirvió para afianzar un proyecto familiar que veníamos desarrollando hace años”, sostiene Liliana Machaca, que llegó a la muestra con unos 40 quesos de elaboración propia.

Las emprendedoras se agrupan de a 10 o 15 y entran en un circuito en el que todas son solidariamente responsables por las demás. Cuando una no puede pagar la cuota mensual que le corresponde para devolver su préstamo, las demás deben ayudarla hasta que se recupere. “Entendemos que las mujeres cumplen un papel clave para que sus familias salgan de la pobreza”, explica Osvaldo Sosa, gerente de salud y desarrollo humano de Pro Mujer en Salta. A todas la organización les ofrece una cobertura de salud y talleres sobre temas como finanzas, en Argentina, Bolivia, Nicaragua, México y Perú.

La ONG también lanzó el programa “Pregunte a un Experto de Mayo”, que se lanzó en Salta para fomentar también la salud. “La Clínica Mayo tiene una base de datos que concentra el conocimiento de todos sus especialistas. Médicos, enfermeras y nutricionistas que trabajan en Pro Mujer en Salta tendrán acceso libre a esta información”, explicara Gabriela Salvador, directora de salud y desarrollo humano de Pro Mujer, y Patricia Simmons, miembro de la Clínica Mayo. Un ejemplo de que, sin los bancos, también se puede crecer.

Visto en El Tribuno

Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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